ERAN SEIS HUERFANITOS

Belén Rueda, en El orfanato Si algo demostró el cine español en la última década es que puede recrear con calidad internacional el género que se proponga. Directores como Isabel Coixet, Pedro Almodóvar, Alex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Julio Medem, fueron los responsables de esta avanzada que dejó su sello distintivo en el público y la crítica. Este legado lo supo aprovechar Juan Antonio Bayona con su opera prima El orfanato, quien demostró que no lo asusta el terror clásico.

El filme llegaba con el libro Guinness bajo el brazo. Se convirtió en la película más taquillera de España, honor que le quitaba a Torrente 3: el protector, superó al trote a todos los estrenos comerciales de Hollywood, alcanzó el millón de espectadores en 4 días y ya tiene prevista una remake en inglés. ¿Se puede pedir algo más?
Como para coronar la torta, la producción corre por cuenta de Guillermo del Toro, todo un especialista en la materia, con títulos como Cronos (1993) Hellboy (2004) y El Laberinto del fauno (2006). Del talentoso Bayona se puede agregar que su experiencia proviene del campo del videoclip y el cortometraje, estética que supo aplicar con gran sensatez y equilibrio en esta oportunidad.

De qué va. Laura vuelve con su familia al orfanato que la vio crecer. Su intención es abrir una clínica para niños con capacidades especiales. En aquel caserón inmenso lleno de habitaciones, comenzaran a suceder cosas extrañas que tienen como eje al pequeño Simón, su único hijo.

Al hueso. Hágase el siguiente experimento. Vierta en una fuente de acero inoxidable The Ring (2002), The Others (2001) con El espinazo del diablo (2001) y mezcle hasta conseguir una cinta homogénea. Al cabo de ula criatura de El orfanatonos minutos obtendrá como resultado un molde para El orfanato. Para ser franco y directo, no es una gran historia, es más, su argumento es tan convencional como lo que se espera de su título. Incluso hasta los que no son seguidores del género de terror habrán visto cinco rollos similares. Entonces ¿Cuál es su secreto?
Su mayor logro es haber tomado las decisiones correctas en el momento justo. Y aunque esto suene a poco, tiene un valor estético importantísimo. Uno puede copiar y hacerlo tan mal que de vergüenza mostrarlo o ser tan prolijo y cuidadoso como para lograr un producto digno, de gran factura técnica, que nunca roza el techo pero que tampoco toca fondo.
En cuanto al reparto, la belleza de Belén Rueda no es excusa suficiente como para ser el rostro protagónico. Le falta carácter, templaza y credibilidad para resistir con una eterna mueca de susto, un papel que le queda largo de mangas.

En resumen. No sorprende pero divierte, no asusta pero entretiene. Para ver sin demasiadas expectativas y salir con media sonrisa.
Score: 6/10

TITULO: El orfanato
ESTRENO: 13 de marzo (En Argentina)
ORIGEN: España - México
AÑO: 2007
DURACION: 100 minutos
DIRECTOR: Juan Antonio Bayona
REPARTO: Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán).
GUION: Sergio G. Sánchez
MUSICA: Fernando Velázquez
FOTOGRAFIA: Oscar Faura
PRODUCCION EJECUTIVA: Guillermo del Toro
WEB OFICIAL: www.elorfanato-lapelicula.com


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LINDA JODITA

rubiecita sola y desesperada Bajo el sugestivo título de Funny Games U.S. (2007) el respetado director Michael Haneke volvió a filmar su película Funny Games (1997) y la colgó con gran éxito de la taquilla hollywoodense.
(¿Será para conmemorar los 10 años de un filme que se resiste a envejecer?)
El argumento es idéntico al original y las tomas son bastante similares. Lo único que cambia son los actores y los billetes que le cuelgan de los bolsillos. Y ojo, no está mal que se lleve un toco por lo que hace, de algo tiene que vivir el hombre. No estamos debatiendo ese punto. Lo que se pone en cuestión es la actitud de alguien que se considera un “respetado artista independiente” y termina arrojando su trayectoria a la hoguera, vaya a saber por qué motivos.
...que te parió, tan necesitado estabas para hacer semejante cagada. Cuidate, sorete, cuidate, porque no te la vas a llevar de arriba. De ahora en más, que esas películas con finales abstractos te la festejen aquello giles. No te vamos a perdonar una. Acordate…


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¿QUIEN LE TEME A ALBEE?

foto de Edward Albee El dramaturgo estadounidenses Edward Albee llega esta semana a los 80 pirulines. Se lo recuerda principalmente como un crítico del modelo "american way of life" . Y aunque su obra más cotizada es la sátira conyugal "¿Quién teme a Virginia Woolf?", que fue llevada a la pantalla grande por Mike Nichols, con Elizabeth Taylor y Richard Burton, su carrera estuvo empedrada de laureles.
Al momento de su publicación --año 1962, auge del consumismo-- el libro causó gran revuelo entre los sectores conservadores. Por considerar que su obra atentaba contra los valores ciudadanos, el jurado le negó el Premio Pulitzer que lo tenía como claro favorito. A modo de protesta, varios miembros dejaron la prestigiosa asociación. Como para subsanar el desliz (cuando el "american way of life" empezaba a mostrar su fase de sombras) Albee fue distinguido tres veces con el Pulitzer. Sus dramas "Un equilibrio delicado" (1966), "Seascape" (1974) y "Tres mujeres altas" (1991) recibieron la mayor distinción del teatro estadounidense.

Un elemento en común en las obras teatrales de Albee es la condición del absurdo. Los personajes tiene severos problemas de incomunicación, no consiguen
Elizabeth Taylor y Richard Burton relacionarse con otros semejantes ni establecer lazos afectivos. A nadie debe asombrar que la primera obra de Edward, la pieza de un solo acto “The Zoo Story”, fue estrenada en 1959 junto con un drama de Samuel Beckett , en el Teatro Schiller de Berlín. En Estados Unidos no encontró escenario.
Pero su vida nunca fue fácil. A los cinco años descubrió que era adoptado. "No me sorprendí. No tenía la sensación de pertenecer a esa gente". Su condición homosexual profundizó la distancia afectiva con sus padres. A los 21 años rompió relaciones con ellos y se trasladó a Nueva York, donde vivió con trabajos ocasionales como mensajero o barman.


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YA CALLATE[malqueridos]

Arranco la sección de “los malqueridos” con un personaje que desde hace un tiempo me provoca el más sincero rechazo. Sí, se trata de Philip Anthony Hopkins, un tipo al que muchos catalogan de gran talento y no es otra cosa que un viejo pata dura disfrazado de actor serio. Como buena gente que somos, hay que reconocerle que el culeado la embocó con el papel del come-carne, pero después, no metió un cabezazo a la red. A ver si paramos la bocha y dejamos de tirarle centros al área a este burro, que lo único que hacen es mandar la pelota a la tribuna.
Ah, que alivio. Tenía que decirlo. Al banco de suplentes, caracho!!!

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DUQUESA

PURO GAS. Luego de siete años sin ruidos, los hermanos Robinson (Chris y Rich, quien otros) vuelve a ponerle alas a The Black Crowes. Y cuando muchos regaban el césped de la tumba y esperaban por el ‘grandes éxitos’, los tipos pegan el batacazo y aparecen con Warpaint. Y que regreso, papá. Lo que se dice un disco del reverendo carajo. El cambió más jugado se dio en lo musical. La banda ajustó ese tinte sureño en pos de un estilo más british. Los once temas desbordan de guitarras de un rock arisco, que tiene litros de blues pero también esa psicodelia de pastito para armar.
El disco te mete en vereda con Goodbye Daughters of the Revolution, que es el primer tema y también el corte de difusión. En algunos pasajes alcanza la suciedad de aquellos Rolling Stones ruteros (Wee Who See The Deep), en otros se pone formal y le guiñan el párpado a Johnny Cash (God's Got It). Para el cierre, la cosa toca un poco tierra (There's Gold In Them Hills y Whoa Mule) pero no desmerece todo lo anterior.
Como dato de gacetilla, el disco fue producido y mezclado por Paul Stacey en los Allaire Studios en Woodstock, New York. Tiene además dos nuevos miembros. El guitarrista Luther Dickinson (pasa a ocupar el lugar de Marc Ford) y Adam MacDougall se acomoda en el teclado.

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BUENOS MUCHACHOS. Con ese timbre tan característico de Manchester y esas baladas que suenan a blancura anoréxica, Elbow se pone depre y anuncia que The Seldom Seen Kid, su cuarta placa, será lo último que editen en CD. Pero a no quebrarse, porque en adelante, la banda de Guy Garvey se pasará al formato MP3. Su idea es sacar un par de EPs por año o algunos temas sueltos (las extremidades de la industria empiezas a resquebrajarse). En cuanto a lo conceptual, el disco atraviesa por grandes momentos sinfónicos. Desde Mirrorball, cruzando por Grounds for Divorce hasta llegar a An Audience with the Pope, acaso el tema más logrado, va dejando a su paso un aire refinado y gusto exquisito, que por cierto, no desentona con los mandatos de la Biblia britpop. Para el track The Fix, el ex miembro de The Pulp, Richard Hawley, hace un dueto con el morrudo de Garvey. El disco cierra con Friend of Ours, una garúa finita que se te mete por la piel.

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VUELVEN LOS MUERTOS VIVOS

Kevin Bacon junto a Julie Delpy Antecedentes. La primer conclusión que uno saca cuando bajan los títulos de The Air I Breathe es que Jieho Lee, su director, es un principiante de manual. Esta suposición se confirma al descubrir que a sus treinta y cinco años, la única experiencia que atesora en la industria cinematográfica es un cortometraje de 32 minutos llamado A Nursery Tale (1999).
Este proyecto de camarógrafo con rasgos orientales, fue el pretexto que encontró un estudio con aspiraciones para resucitar a seis figuras de renombre, cuyas carreras empezaban a mostrar signos de agotamiento.
La segunda consecuencia que se desprende del filme es que, como once cracks no sacan a un equipo campeón, una constelación de estrellas no salva una película mediocre. Uno se imagina la siguiente escena: un señor de corbata y anillos de diamante lleva a su despacho al joven Lee, y luego de darle unas palmadas en su espalda le dice, ‘esta es la oportunidad de tu vida, muchacho’. Lo que el bisoño director nunca supo es que la idea no era levantar a los muertos de sus tumbas, sino enterrarlos unos metros más bajo el duro pavimento de Hollywood.

De qué va. Son cuatro historias que tiene como eje un proverbio chino que habla sobre: la felicidad, el dolor, el temor y el amor. Un corredor de bolsa (Forest Whitaker) apuesta todo a un caballo de carreras; un matón depresivo (Brendan Fraser) que puede anticipar el futuro; una cantante (Sarah Michelle Gellar) es manejada por un mafioso (Andy García), y un médico (Kevin Bacon) debe salvar al amor de su vida (Julie Delpy).

Al hueso. Uno de los peores defectos que puede tener una película es una trama forzada, a la que se le ven los hilos de la costura. Si a esto se le suman malas actuaciones y situaciones carentes de lógica, el panorama se complica. Este y otros males son los que hacen de The Air I Breathe, una producción aBrenadan Fraser frente al espejo y lo mira Sarah Michelle Gellarbominable. La clave para que todas las figuras pudieran despachar esa batería de gestos que los hicieron inmortales, era conseguir un director sin carácter, fácil de gobernar. Si la cosa no funcionaba, ya tenían un culpable y si era un éxito, el mérito era de las celebrities.
Mientras los personajes pasan de la euforia a la depresión (y viceversa) sin explicación y en el lapso de unos segundos, la sensual Sarah Michelle Gellar (Buffy, la cazavampiros) le habla a sus colegas como si tuviera enfrente una bestia con astas. El bueno de Brendan Fraser, ¿en homenaje a Rocky Balboa? Habla de costado y nunca mira a cámara. Y al pobre de Andy García nadie le avisó que la cuarta parte de El padrino todavía no arrancó.

En definitiva. Para comprobar la desesperación de un puñado de artistas que quieren volver a las revistas a cualquier costo. Incluso, con un pésimo guión de por medio y un director recibido en Harvard, pero en la parte de negocios.
Score: 2/10

TITULO: El aire que respiro
ORIGINAL: The Air I Breathe
ESTRENO: sin fecha (en Argentina)
ORIGEN: Estados Unidos
AÑO: 2007
DURACION: 97 minutos
DIRECTOR: Jieho Lee
REPARTO: Kevin Bacon, Julie Delpy, Brendan Fraser, Andy Garcia, Sarah Michelle Gellar, Emile Hirsch, Forest Whitaker
GUION: Jieho Lee, Bob DeRosa
MUSICA: Marcelo Zarvos
FOTOGRAFIA: Walt Lloyd
WEB OFICIAL: www.theairibreathemovie.com


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MI OJO IZQUIERDO

Jean-Dominique Bauby junto a al enfermera Julian Schnabel es un excéntrico personaje que combina a la perfección su faceta de pintor con la de director de cine. Acaso en Le Scaphandre et le papillon (La escafandra y la mariposa) haya alcanzado su pieza mejor torneada. Sus incursiones tras la cámara fueron escasas, espaciadas pero muy prolijas desde lo estético y lo argumental.

Sin dudas, su fuerte son las biografías. En el 2002 se metió en la vida del poeta cubano Reinaldo Arenas (Antes que anochezca). Cuatro años antes debutó con Basquiat, en donde abordó la vida del artista del graffiti Jean-Michel Basquiat. Como proyecto paralelo, enfocó el documental Lou Reed's Berlin (2007) sobre una serie de conciertos que el músico neoyorquino realizó durante el 2006 en el St. Ann's Warehouse de Brooklyn. Otro de los campos donde consigue manifestarse con éxito es en el arte de tapas. Así, entre los trabajos más conocidos se cuentan la cubierta e interiores del disco By The Way (2002) de Red Hot Chili Peppers y la del filme The Million Dollar Hotel (2000).

De qué va. Jean-Dominique Bauby está en la etapa más fructífera de su carrera profesional y en lo personal, la suerte parece acompañarlo. Es el editor en jefe de la revista Elle, dejó a su mujer y tres hijos por una amante más joven y las traumáticas relaciones con su padre se encaminan. Pero a los 43 años, sufre un ataque y 20 días más tarde le diagnostican el locked-in syndrome (síndrome del encierro) por lo que queda totalmente paralizado. Está postrado en la cama y necesita asistencia para comer y la única comunicación con el exterior es mediante el parpadeo de su ojo izquierdo.

Al hueso. Las comparaciones con My Left Foot (1989), en donde Daniel Day Lewis encarna a un hemipléjico que sólo puede mover su pie zurdo, son casi inevitables. Aunque las dos concentraban su artillería en la superación de las miserias físicas, la primera eligió una estética espartana y la otra apuesta a un desarrollo visual más luminoso y original. Así, la historia se desenvuelve a través de los ojos (bueno, del que le queda) del protagonista. La cámara se instala en forma pasiva en la mirada de Jean-Dominique y nos va mostrando sus penurias desde una óptica completamente subjetiva.


La idea que intenta comunicar el realizador es que si bien el hombre está encerraescena de Le Scaphandre et le papillondo en su propio cuerpo --asociado a la figura retórica de la escafandra de buzo-- puede escapar del encierro a través de la imaginación y los recuerdos, ligado al significante de las mariposas. Otro de los grandes méritos del director es no caer en la sensiblería del pañuelo fácil y en su lugar, va abriendo poros de esperanza de los que se sirve el personaje. Todo retratado con mucho cuidado y en un tono ameno, que escapa de la mediocridad de las grandes producciones o las extravagancias del cine arty.

En definitiva. Una historia sensible, rodada con mucha delicadeza y respeto. Que transcurre con mucha fluidez y a pesar de la uniformidad temática, siempre surge un conflicto que renueva el interés por la trama.

Score: 7/10

TITULO: La escafandra y la mariposa
ORIGINAL: Le Scaphandre et le papillon
ESTRENO: en Abril (sin fecha confirmada en Argentina)
ORIGEN: Francia
AÑO: 2007
DURACION: 112 minutos
DIRECTOR: Julian Schnabel
REPARTO: Mathieu Amalric (Jean-Dominique Bauby), Emmanuelle Seigner (Céline Desmoulin), Marie-Josée Croze (Henriette Durand), Anne Consigny (Claude), Patrick Chesnais (doctor Lepage), Niels Arestrup (Roussin), Olatz Lopez Garmendia (Marie Lopez), Jean-Pierre Cassel (Lucien), Marina Hands (Joséphine), Max Von Sydow (Papinou), Isaach de Bankolé (Laurent), Emma de Caunes (Eugenia).
GUION: Ronald Harwood; basado en el libro "La escafandra y la mariposa" de Jean-Dominique Bauby.
MUSICA: Paul Cantelon
FOTOGRAFIA: Janusz Kaminski
WEB OFICIAL:
www.laescafandraylamariposa.es

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POLICIAS EN ACCION

la represión policial en Tropa de elite Después de ganar el Oso de Oro en la edición 2008 de la Berlinale, Tropa de elite es un filme al que inevitablemente, se lo juzga con una atención especial. Todo un éxito en el país vecino, la película financiada por el empresario argentino Eduardo Costantini, ya fue vista por más de 11 millones de brasileros en copias piratas y se calcula que la cifra total tocará los 22 millones, sumando los cines.

Como todo suceso comercial, el filme despertó una polémica social que parecía dormida. En una región donde la inseguridad es el principal problema que enfrenta el gobierno de Lula, están quienes apoyan la matanza indiscriminada de los narcotraficantes y aquellos que condenan esta demostración de salvajismo y acusan a su director, el documentalista José Padilla, de fascista. En esta discusión, no hay espacios intermedios ni lugar para los indifererentes: o se apoya la mano duro o se la censura.

De qué va. El argumento se desarrolla en 1997, en los meses previos a la visita del Papa a Río de Janeiro. El pontífice no tiene mejor capricho que pasar la noche en una diócesis cerca de una favela. Para velar el sueño del Santo Padre, se recurre al Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE). En medio del operativo, el jefe de este escuadrón militar, el capitán Nascimento, agotado de tanta violencia decide buscar un reemplazante para su puesto.

Al hueso. Si hay algo que nadie puede reprocharle a José Padilha es su capacidad para armar una historia de violencia con unos pocos elementos en común. El directo había logrado un crudo retrato de la pobreza carioca con Onibus 174 (2002) y ahora intentó llevar la experiencia un paso más adelante.


Lo cierto es que a lo largo de los casi 120 minutos, uno espera encontrar algo que otras películas similares (Cidade de Deus – 2002 o Cidade dos Homens - 2007) no hayan contado. Pero pronto se descubre que la historia no tilas pandillas se organizanene nada novedoso para agregar y se dedica a repetir un conflicto que ya fue mostrado con un mejor criterio estético.
Lo único que deja en claro es que, a menos que se le busque una vuelta de tuerca, la vida de los habitantes de la favela es un tema atrayente pero que se agota al segundo disparo. El cambio más significativo es el punto de vista. Antes los protagonistas eran los pandilleros y ahora el peso recae sobre la policía. Pero esto no es suficiente.
Para darle mayor verosimilitud al relato, se eligió una textura de documental que por momentos llega a confundir al espectador. Porque en ningún momento se optó por el tono confesional o los testimonios de los protagonistas. Todo está reseñado con un ritmo hollywodense, sostenido por una violencia que a esta altura, solo sorprende a quienes habitan reinos de ensueño.

En definitiva. Entretenida y llevadera. Sin sorpresas ni grandes tensiones en el relato. Con una brutalidad que se esmera por parecer real pero termina siendo una burla de su propio gesto. Ideal para ver con amigos, una picada de por medio y una discusión como fondo.
Score: 5/10

TITULO: Tropa de élite
ORIGINAL: Elite da Tropa
ESTRENO: 3 de abril (en Argentina)
ORIGEN: Brasil
AÑO: 2007
DURACION: 113 minutos
DIRECTOR: José Padilha
REPARTO: Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramiro, Fernanda Machado, Fernanda de Freitas, Maria Ribeiro, Fábio Lago
GUIÓN: José Padilha / Bráulio Mantovani
MÚSICA: Pedro Bromfman
FOTOGRAFÍA: Lula Carvalho


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MUJERES DE NADIE

Lejos del prototipo sumiso del ama de casa nacional (proyectado por el dino-Bernardo) la versión Norteamérica de nuestra Doña Rosa, llamada Rosie The Riveter (Rosie La remachadora) es todo un símbolo de energía, decisión y lucha femenina.
Inspirada en la heroica Rose Will Monroe, quien durante la segunda guerra mundial trabajó como operaria en la Willow Run Aircraft Factory. Esta mujer sirvió de ejemplo para que durante la Segunda Guerra Mundial, seis millones de compatriotas se presentaran como voluntarias en las fábricas de EEUU. Este ejército hormonal pasó a la historia como “Las rositas” gracias a la canción Rosie the Riveter, compuesta en 1943 por Redd Evans y John Jacob Loeb.

Muchas de las señoras que respondieron a este llamado patriótico eran abuelas que abandonaron su jardincito soleado y el cuidado de sus nietos para convertirse en soldados de la producción (production soldiers). Entre los testimonios de aquella época, se destaca el de Lucille Jenkins Nutt, quien recuerda, “vine a los astilleros de Portland (Oregón) en 1941, justo al principio de la guerra, y nunca falté un día al trabajo”.

El cine como siempre, supo sacar partido de estas damas que no dudaron en calzar un mameluco y ensuciarse las manos en las tareas más pesadas. Desde la poco lograda Rosie the Riveter (1944) hasta el documental The Life and Times of Rosie the Riveter (1980), siempre que hay una guerra, aparece la figura de Rosie.

La imagen icónica de Rosie es el de una mujer que remanga su camisa y en una burbuja se lee We Can Do It! (Podemos hacerlo). Aunque su intención nunca fue acreditar el poderío matriarcal, el primero en usar este póster fue Norman Rockwell, para la tapa de la revista Saturday Evening Post. Otros de los slogans de reclutamiento fueron “Do the job he lefts behind” (Haz el trabajo que él ha dejado) y “Free a man to fight” (“Libera a un hombre para que pueda luchar”).

La discusión por el espacio laboral nunca fue fácil para la mujer y la lucha es cotidiana. Resulta curioso que uno de los grandes defensores universales de la democracia, estamos hablando de los EE.UU., nunca haya tenido una presidenta mujer. Pobre, la cachetona de Hillary.

Independientes, competitivas, fortachonas. Las gringas son mujeres totalmente diferentes a las latinas. Y mientras se discute si este modelo de “come hombres” puede triunfar en una sociedad machista como la nuestra, un reconocimiento para la buena de Rosie y sus muchachas
.

Algunos clics

  • Sitio Oficial de Rose
  • En Wikipedia
  • Sitio Homenaje
  • Algunos souvenirs
  • The Library of Congress en Flirck

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    GENIO & FIGURA

    Segunda parte del video en donde el conductor de noticias mexicano Jacobo Zabludovsky entrevista a Salvador Dalí en Port-Lligat, en el mes de noviembre de 1971.


    Salvador Dalí tenía muchas contras: era un tipo soberbio, con mal genio y poco amigos. Además, era un pintor mediocre que estuvo con su pincel y paleta en el cuadro justo. Entre las virtudes que se le recuerdan, está la de detectar a los idiotas que se le cruzaban por el camino. Con ellos, no tenía piedad y se encargaba de denigrarlos.

    En este caso, la víctima fue el periodista de la televisión mexicana Jacobo Zabludovsky. Si hubiera que escribir un decálogo periodístico sobre las preguntas que no se le deben hacer a un entrevistado, estarían todas contenidas en este video. A pesar de ser bastante largo (más de 8 minutos) lo más jugoso transcurre en los últimos pasajes.

    A modo de anticipo, una pequeña trascripción del diálogo.
    -¿Maestro, un pintor necesita ser dibujante o es apenas una base?
    (seco, sin dejar de mirar unos dibujos que está firmado)
    -Eso no lo respondo porque está en lo manuales de arte. Otra pregunta que sea más inteligente y acabamos.
    -A mí me cuesta mucho trabajo, ¿usted quiere hacer alguna declaración?
    -Ninguna. Ustedes son los que quieren que hable. A mí me basta con firmar.
    (Jacobo toma aire y vuelve a interrogar)
    -¿Maestro, en que se realiza mejor su genio, en pintura, escultura, el grabado, en las joyas, en qué tipo de manifestación artística?
    -Prepárese, mi amigo, porque es lo último que voy a responder. No es en la pintura, ni en la escultura, la acuarela, el grabado o las joyas (de pronto se para bruscamente y le grita) EN LA COS-MO-GO-NIA.

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    EL ERMITAÑO

    Christopher McCandless, en un viaje Antecedentes. Con apenas cuatro películas, incluyendo Into the Wild, Sean Penn es uno de los tantos actores, devenidos en directores, cuyos logros no están a la altura de su nombre. Uno siempre espera más de un actor fibroso que alcanzó fama mundial en los 90’, por una seguidilla de buenos papeles (Carlito's Way - 1993; Dead Man Walking – 1995; She's So Lovely - 1997 y U Turn -1997) pero que en los últimos años, se fue diluyendo en producciones insubstanciales (All the King's Men - 2006) o desafíos para los que no estaba preparado (I Am Sam - 2001). Quizás, su carácter taciturno y la declarada antipatía en contra de George W. Bush, le hayan creado un mito a su alrededor que no logra sustentar artísticamente. Acaso su anterior realización, The Pledge (2001), fue lo más parecido a un éxito comercial como director. El resto, o nadie las recuerda o son apenas una mentira que fomenta IMDB.


    De qué va. Centrada en la vida real de Christopher McCandless (o Alex Supertramp) un joven aventurero de 22 años, hijo de una familia acomodada que acaba de graduado con honores. Sin notificar a sus padres, amigos o hermanos, se embarca en un periplo para llegar a Alaska de mochilero y cumplir un sueño. En el camino se cruzará con diferentes personajes que irán influyendo en su comportamiento.

    Al hueso. Si hubiera que marca el mayor contrapeso que debe soportar Into The Wild, este sería sin dudas, su excesivo metraje. Muchas de las tomas podrían haberse editado, a favor de una mayor fluidez, o directamente cortado por lo sano. Hasta la primer hora de historia, uno se pregunta si está vCatherine Keener y Emile Hirschiendo una película de Sean Penn o se equivocó de canal y pasó a un documental de la National Geographic. Los paisajes naturales son hermosos vistos a través del lente del francés Eric Gautier, que pasea por toda la costa oeste de Norteamérica, incluidos México y Canadá. Pero cuando el fuerte de la trama se apoya en cangrejos que se arrastran por la arena, gaviotas que surcan las olas, osos que se desplazan en dos patas, las imágenes termina por volverse monótonas, lentas. Tampoco ayuda a sostener el hilo argumental los constantes flashback y flashforward, acaso para borrar todas las huellas de un presente demasiado llano. La banda sonora está a cargo de Eddie Vedder y tampoco escapa al letargo general que plantea la historia. Como es de esperar, la cuestión filosófica estará presente con la machucada premisa de la libertad individual y el rol que cumplen los padres dentro de esta sociedad.

    En definitiva. Con toda esta carga a sus espaldas, el filme tiene algunos destellos de simpatía y, salvo algún que otro plano superficial, nunca llega al punto de volverse insoportable. Tan amena como trivial, tan extensa como olvidable.
    Score 5/10


    TITULO: Into the Wild
    ESTRENO: (sin fecha en Argentina)
    ORIGEN: Estados Unidos
    AÑO: 2007
    DURACION: 140 minutos
    DIRECTOR: Sean Penn
    REPARTO: Emile Hirsch (Christopher McCandless), Marcia Gay Harden (Billie McCandless), William Hurt (Walt McCandless), Jena Malone (Carine McCandless), Catherine Keener (Jan Burren), Hal Holbrook (Ron Franz), Kristen Stewart (Tracy), Vince Vaughn (Wayne Westerberg), Brian Dierker (Rainey).
    GUIÓN: Sean Penn; basado en el libro "Hacia rutas salvajes" de Jon Krakauer.
    MÚSICA: Eddie Vedder
    FOTOGRAFÍA: Eric Gautier
    WEB OFICIAL:
    www.intothewild.com/

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    POR UN PUÑADO DE SPONSORS

    En sus orígenes, el rock fue concebido como un movimiento contestatario que no dudó en levantar la voz cuando se producían abusos, se relegaba el aspecto social o se traicionaban los valores nacionales. El caso emblemático fue la guerra de Vietnam, donde un grupo de músicos se subió a un escenario para reclamarle a su gobierno el cese de la matanza injustificada y la protesta terminó con un movimiento cultural llamado hippismo que pregonaba el amor en lugar de la guerra.
    Es cierto, los años 60 fueron símbolo de rebeldía juvenil. El contexto sociopolítico ayudó a generar este clima de agitación y la música era un elemento aglutinador. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, quedaban sobre el tablero dos bloques hegemónicos: la URSS y Estados Unidos, dando inicio a la Guerra fría. A esto hay que sumarle hechos tales como la construcción del Muro de Berlín, el auge del Che Guevara como figura libertaria, la Revolución Cultural proletaria en China y el Mayo francés.

    En la Argentina, bandas como Los Gatos, Almendra, Manal, Sui Genesis, Vox Die, apuntaron el acero de sus letras hacia la armadura del gobierno de facto. Y la nave se sacudió. Para amordazar los acordes, los artistas fueron perseguidos, encarcelados y golpeados. Sólo porque creían que algo se podía cambiar con sus letras. Eran jóvenes e ilusos y no pensaban ni siquiera en ganar dinero. Se conformaban con tener un público que los siguiera a todas partes (la expresión “yo te sigo a todos lados, siempre voy descontrolado” no fue un invento del fútbol).


    ¿Como se pasó de aquella ideología de clases a una facturación millonaria, que sólo patalea cuando los contratos no son redituables o la piratería amenaza su monopolio? Es algo que muchos sesudos investigadores tratan de explicar. La mayoría le apuntan a la modernidad y hacen foco en la sociedad de consumo, cuyo modelo de rockero triunfador es aquel que vive en una mansión fortificada y viaja en limusinas de vidrios polarizados.

    Si se trata de echar culpas, el gran estafador del rock fue Malcolm McLaren, quien desde una ventanilla inventaba a los Sex Pixtol y en la otra vendía la ropa tajeada que vestían esos muchachos con penachos de colores y colgaban pesadas cadenas alrededor del cuello.
    El concepto de merchandaising nació acaso en el año 1986, cuando los Run DMC, en un concierto gritaron “¡Rock your Adidas!” y todos lanzaron sus zapatillas al aire. Nacía de esta forma el primer acuerdo millonario entre una marca y un grupo de música. Así, las alianzas entre el ghetto de la música negra y las marcas de lujo (Nike, Mercedes Benz, Marc Jacobs, Gucci) se hicieron populares. Hasta que los gansta olfatearon el negocio y empezaron a vender sus propias colecciones de ropa.
    Entre los casos más célebres están Snoop Dog, 50 Cents, Nelly, Ludacris, Ja Rule y Kanye West.
    Y si en los Estados Unidos el negocio estuvo bien clarito desde un principio, en la Argentina, como ocurre en casi todos los órdenes, los arreglos se hacen a la luz de un farol. Como si fuera indigno que los autores hablen de sus ganancias, lo que cobran por musicalizar una propaganda o tocar para una determinada marca. En el país del Norte, todo el mundo sabe cuánto factura cada estrella de la música y de donde provienen sus ingresos.
    Sea por el efecto Cromagnon o por falta de creatividad, el rock nacional se está hundiendo en su propio arreglo. Pero los artistas están felices porque hasta cuando se dan un chapuzón en la playa tienen un auspiciante. Y ahora, el público no va a escuchar como suena tal grupo sino a un recital con nombre de teléfono o un proveedor del servicio, en un estadio que tiene nombre de gaseosa o bien a un festival que hace referencia a una cerveza. Que la música siga sonando y el que no tenga efectivo, puede pagar con la tarjeta de un banco, que tiene importantes descuentos.

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    EL PATRIOTA

    Julia Roberts, se arregla Antecedentes. Entre la troupe de directores que cumplen a rajatabla con los parámetros dictados por la industria, se cuenta Mike Nichols. El premio a la obsecuencia no es moneda para mendigos. Al hombre le consiguen las estrellas que solicita, un presupuesto casi ilimitado y mucha publicidad. Así saca adelante La Guerra de Charlie Wilson.
    En compensación logra un producto respetable, que coquetea con lo prohibido y termina en la cama con la ley. Desde la pacata pero soñadora Closer (2004), varios episodios de la serie Angels in America (2003), hasta ese bodrio irreverente llamado Primary Colors (1998). Se podría decir que está haciendo carrera. Lo que nadie pudo explicarse es hacia donde escapa.

    De qué va. Historia real basada en la novela de George Crile, ambientada a principios de los ochenta, auge de la guerra fría. La historia se mete en la vida del congresista texano Charlie Wilson (Tom Hanks), una mujer de la alta sociedad de Houston, que defiende causas humanitarias (Julia Roberts) y un agente de la CIA (Philip Seymour Hoffman) que sueña con las conspiraciones.

    Al hueso. Como en esos relatos que se tejen intrincadas relaciones, donde la confusión y el desconcierto son una estructura elemental de la trama, así arranca el filme. La estrategia es no sólo tePhilip Seymour Hoffman con Tom Hanksntar la curiosidad del espectador sino invitarlo a encontrar una salida del laberinto argumental. Todo este manejo dura unos cuarenta minutos. Una vez que el horno está encendido, el resto es pan comido en la boca. Los sucesos se vuelven previsibles, los personajes pueden desarrollar sus rasgos y lentamente va adquiriendo ritmo. Un mérito de la dirección son las pinceladas de humor, crítica social y misericordia que se van trenzando finamente. Pero como en todo filme financiado por las grandes corporaciones, todo termina en un absurdo alarde de patriotismo, al mejor estilo Oliver Stone.

    En definitiva. Divertida y atrapante, apoyada en un trío protagónico muy reconocido, con correctas actuaciones y una filmación aceptable. ¿Qué más se puede pedir entonces?
    Score 6/10


    TITULO La Guerra de Charlie Wilson
    ORIGINAL Charlie Wilson's War
    AÑO 2007
    DURACION 97 min.
    DIRECTOR Mike Nichols
    GUION Aaron Sorkin (Libro: George Crile)
    REPARTO Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Ned Beatty, Emily Blunt, Om Puri, Brian Markinson MUSICA James Newton Howard
    FOTOGRAFIA Stephen Goldblatt
    WEB OFICIAL www.laguerradecharliewilson.es/

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    FUERZA BRUTA

    Bruce Lee pelea contra Chuck Norris De los héroes norteamericanos de acción, ninguno logró calar en el público como Chuck Norris. Incluso, dos de sus imitaciones menos logradas, hablamos del belga Jean-Claude van Damme y del muchacho recio de Michigan, Steven Seagal, lo reconocen como su modelo.
    Los tres son eximios profesores de artes marciales, claro que ninguno logro enfrentar al maestro Bruce Lee en una batalla a muerte. Quizás su inexperiencia o acaso la osadía juvenil lo plantó en una pelea final en Way of the Dragon (1972).
    Esto, sumado a su carácter ingobernable y su musculatura acerada, lo convirtieron en un obstáculo para aquellos mercenarios que amenazaban la insignia patria (yanqui, no). Pronto el hombre se convirtió en leyenda y en torno a su figura se levantaron las proezas más descabelladas, incluso algunos críticos literarios equiparan sus gestas con las de El Mio Cid. Algunas serán verdad, otras, quién sabe.

    A continuación, una recopilación de las hazañas más memorables.

    -No existe la selección natural, sólo una lista de criaturas a las que Chuck Norris deja vivir.
    -Los asteroides son aquellos cuerpos celestes a los que Chuck Norris no les dio una patada giratoria.
    -Chuck Norris creó el cielo y la tierra en un día y amenazó a Dios para que los decorara en seis días.
    -Las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer. Lástima que él jamás haya llorado.
    -Si Chuck Norris va llegando tarde a cualquier parte, más le vale al tiempo ir más despacio.
    La gente normal se pone pijamas de Superman... Superman se pone pijamas de Chuck Norris.
    -Chuck Norris ha contado hasta el infinito, dos veces.
    -El universo no se expande, huye de Chuck Norris.
    -Chuck Norris se murió hace 10 años, pero la Muerte no ha tenido el valor de decírselo.
    - Los dinosaurios se extinguieron porque uno de ellos se metió en problemas con Chuck Norris
    -En la última página del Guinness dice que todos los records fueron realizados por Chuck Norris, aquellos que aparecen listados, son los que más cerca le llegaron.
    -No hay mentón tras la barba de Chuck Norris. Tan sólo hay otro puño.
    -La principal exportación de Chuck Norris es el dolor.
    -Si puedes ver a Chuck Norris, él puede verte. Si no puedes ver a Chuck Norris, puede que estés a sólo unos segundos de la muerte.
    -No hay teoría de la evolución, solo una lista de criaturas a las que Chuck Norris permite vivir.
    -Cuando Chuck Norris va a donar sangre no usa agujas, pide una palangana y un cuchillo.
    -Chuck Norris ha estado en Marte, por eso no hay signos de vida en ese planeta.
    -Si mientras estás leyendo estas frases te ríes, ten cuidado, Chuck puede estar escuchando....

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    DONDE HUBO FUEGO

    Cuando alguien toca el cielo mejor colgarse de sus alas. Más allá de esta metáfora de autoservicio, que poca gracia le causaría a Icaro, algo similar ocurre con el reciente estreno de Petróleo Sangriento (There Will Be Blood - 2007), del queridísimo Paul Thomas Anderson. Aprovechando que la película reparte confites, es un buen momento para hablar de Upton Sinclair (EEUU, 1878-1968) autor en el que se basó el filme.

    El mismo que en el año 1943 obtuvo un premio Pulitzer por “Los dientes del dragón” y comentó irónicamente "Yo apunté al corazón del público, y por accidente les di en el estómago" (cualquier relación con “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”, es pura coincidencia).
    Sinclair junto a su esposa.

    Durante muchos años, Upton Sinclair fue uno de los autores estadounidenses más leídos en el mundo. Escribió cerca de noventa libros y sus obras se tradujeron a más de cuarenta y siete idiomas. Prueba del fervor que despertó fue la cantidad de filmes que él mismo adaptó en la década del veinte (¡Que Viva Mexico! - Da zdravstvuyet Meksika!- 1979; Time in the Sun -1940; Death Day – 1934; Eisenstein in Mexico – 1933; Thunder Over Mexico -1933; ¡Que viva Mexico! – 1932; The Jungle - 1914). Aunque como también le ocurre a los inmortales, lentamente, fue aceptado por el olvido.

    Mucho antes de las doctrinas sartrianas y la llegada del macartismo, Sinclar fue candidato por el partido socialista y una figura emblemática para la clase obrera. Cuando entendió que era imposible conquistar el voto conservador, se alió con los demócrata y anunció un plan para erradicar la pobreza (E.P.I.C., por End Poverty in California), que buscaba entregar tierras a los trabajadores agrícolas desempleados para formar una cooperativa rural. Sacó ventaja en las elecciones primarias, pero la plana liberal temiendo la llegada del zurdaje se unió para vencerlo. Y como Upton tampoco logró el apoyo del presidente Franklin D. Roosevelt, fue ampliamente derrotado.
    Niños que trabajaban en las minas de carbón. Fotografía de Lewis W. Hinesin PittsPor este compromiso social, no es casual que en la Rusia Soviética haya ocupado el tercer escalón en popularidad, detrás de Jack London y Mark Twain. Sus libros King Coal (1917), The Brass Check (1919), The Goose Step (1923) y Oil! (1927), constituyen un alegato histórico sobre la arbitrariedad industrial de la época. Con Worlds End (1940) arrancó una serie de novelas centradas en Lanny Budd, un gentilhombre cosmopolita, que viaja por todo el globo con el fin de reseñar los acontecimientos mundiales en la primera mitad del siglo XX. Otros títulos de la serie son Between two Worlds (1941); Dragons Teeth (1941), Wide is the Gate (1943), Presidential Agent (1944), Dragon Harvest (1945), A World to Win (1946), Presidential Mission (1947), One Clear Call (1948), O Shepherd Speak! (1949) y Return of Lanny Budd (1953).
    Además de la política y la literatura, fue un gran aficionado a la música, el cuidado del físico y la telepatía. Qué mejor oportunidad para volver a resucitar su obra de un estante.

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