Para convertirse en una celebridad, mal que le pese a Lee Strasberg y Constantin Stanislavsky, se requiere algo más que concentración y talento para componer personajes. Tampoco vamos a creer el cuento de que una cara bonita compensa cualquier torpeza escénica. Está más que demostrado que para forjar una carrera exitosa no hace falta belleza ni aptitud física. Uno de los puntos clave para obtener el rótulo de "actor serio" está en la correcta elección de los papeles y que el filme haya logrado impactar en la taquilla. A continuación, seis intérpretes que vienen haciendo buena letra y están en ascenso. Abran cancha señores.
MICHAEL SHANNON.Es una suerte de Christopher Walken versión 2.0. Rostro congelado, escasez de gestos y mirada de guillotina. Con muy bajo perfil y una sobriedad que seca las plantas. Desde hace 15 años que ronda la pantalla grande y logró apenas un par de protagónicos. Ideal para componer a esos tipos rectos que no regala nada pero tampoco se llevan lo que no le corresponde.
Brilló en: Bug (2006) donde interpreta a un paranoico total, junto a Ashley Judd.
Y además: Hechizo de tiempo (1993), Pearl Harbor (2001), El hombre del bosque (2004) y Shotgun Stories (2007).MARISA TOMEI. O labios con pucherito, arrancó en las Sitcom (Situation comedy) hace 25 años y con todas las fichas en su espalda se largó a la comedia hollywoodense. Por esas infamias del destino sólo accedió a papeles secundarios. Apostó al cine independiente y como nunca dudó en mostrar sus tetitas, se le fueron abriendo algunas propuestas. Con cierta fragancia a Lucille Désirée Ball.
Brilló en: Antes que el diablo sepa que has muerto (2007), donde hace de Gina Hanson, una chica ligada a dos hermanos (Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke)
Y además: Chaplin (1992), Welcome to Sarajevo (1997), Lo que ellas quieren (2000), Alfie (2004), War, Inc. (2008).JAMES MCAVOY. La joven promesa de escocia se destaca por su sinceridad emocional y su condición para el drama. Su postura de varón honorable y cierta actitud bíblica, lo emparentan con el fallecido Charlton Heston. Rinde de perlas en filmes románticos o donde haya conflictos de pareja.
Brilló en: El último rey de Escocia (2006), donde interpreta a un médico escoses que viaja a Uganda y conoce a Idi Amin (Forest Whitaker).
Y además: Las crónicas de Narnia (2005), Penélope (2006), Deseo y expiación (2007), Se busca(2008).ANNE HATHAWAY. Apareció hace ocho años con la afanosa convicción de permanecer. Y acaso el secreto de su remontada esté en ese rostro que apenas con mirarlo se vuelve familiar y es imposible olvidarlo. Con grandes aptitudes para la comedia, va en camino de convertirse en una diva. Cierta picardía en su mirar y una sensualidad que no llega a ser ofensiva, traen a la memoria a Audrey Hepburn.
Brilló en: El diablo viste a la moda (2006) como la asistente incondicional de Miranda Priestly (Meryl Streep).
Y además: Diario de la princesa I y II, Brokeback Mountain (2005), La joven Jane Austen (2007), Súper Agente 86 (2008).ROMAIN DURIS. El actor francés con mejor proyección internacional, con un rostro de hormigón y mandíbula con mordida de cetáceo. Fue descubierto en la calle por un busca talento que necesitaba un desconocido para protagonizar Le Péril Jeune, una producción televisiva, dirigida por Cédric Klapisch, que lo adoptó como su actor fetiche. En la frecuencia de tipo recio, iniciada por Jean-Paul Belmondo.
Brilló en: El latido de mi corazón (2005), donde hace de Thomas Seyr, un matón inmobiliario que por las noches toma clases de piano.
Y además: El divorcio (2003), Arsène Lupin (2004), En París (2006), Molière (2007), París (2008).ELLEN PAGE. La joven canadiense arrancó con la actuación a los doce años y desde entonces se instaló como la eterna adolescente. El rol de muchacha conflictuada le calza como arito en la oreja. Tiene pasta para el drama aunque también se deja tentar por la facilidad de la comedia. Su cabello siempre rebajado y ese rostro sin nubes de furia, la sitúan en la órbita de Julie Andrews.
Brilló en: Hard Candy (2005) donde representa a una adolescente víctima de un abusador.
Y además: X-Men: La batalla final (2006), The Tracey Fragments (2007), An American Crime (2007), La joven vida de Juno (2007).
EN PLENO ASCENSO
LOS OTROS YO
El trastorno de identidad disociativa se reconoce por la existencia de una o más personalidades dentro del mismo cuerpo. Uno de los ejemplos más célebres en literatura es El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, donde una de las personalidades asumía el control del comportamiento. El cine supo sacar partido de esta afección para hacer reír (Me, Myself & Irene -2000) para pegar un giro en el final (Fight Club - 1999) o asustar (The Shining -1980). Pero nunca hasta The Tracey Fragments se intentó abordar el tema con la seriedad y el respeto que se merece.
El director de este filme experimental es el canadiense Bruce McDonald, quien para exponer las vicisitudes del trastorno bipolar, durante todo el filme exhibe la pantalla escindida en varios fragmentos, al mejor estilo cómic. Y en cada una de estas divisiones se muestran diferentes perspectivas de una misma escena. En algunas ocasiones la toma se corta en tres franjas que, con una leve desincronización, sirve para traslucir pasado, presente y futuro de una acción. Otras veces, las voces de los personajes repartidos en las viñetas se superponen, logrando un efecto de caos particular.
La protagonista de este drama juvenil es Ellen Page. Acaso la frescura en su rostro o la actitud seca con que aborda el personaje de adolescente, la haya investido como el arquetipo de la colegiala conflictuada. Siempre bajo un mismo papel, hizo su aparición en Hard Candy (2005), lo fortaleció en An American Crime (2007) y se terminó por consagrar con Juno (2007). Sin dudas The Tracey Fragments es su actuación más lograda.
De qué va. Una adolescente se escapa de su casa para ir a buscar a un hermano menor que se ha perdido. En esta suerte de tour de force por la ciudad, se irán sucediendo diferentes situaciones.Al hueso. Uno de los síntomas del trastorno de personalidad múltiple está asociado a la pérdida de la memoria a corto y largo plazo. Entre sus causas más comunes se cuenta el haber sufrido abusos físicos o psicológicos durante la infancia. En el caso de Tracey se suma la falta de cariño ante experiencias dolorosas. Así, la figura del padre es de una autoridad opresiva y violenta, mientras que la madre, juega el papel de una mujer ausente con severos problemas de autoestima. Para separar todos esos recuerdos agraviantes, que le ronda por la cabeza, la niña debe recurrir a las siguientes afirmaciones “Me llamo Tracey Berkowitz, tengo 15 años. Soy una chica normal”. Pero muchas veces no consigue articular con claridad y se le superponen otras identidades: “Tracey Berkowitz. Tracey Zerowitz. Cuarenta bajo Zerowitz. Mira esto. Tracey Berkowitz, Billy Zero.”
Pese a como están presentadas las imágenes que componen el mosaico de la realidad, hay que reconocer que el filme no aburre en ningún momento, pero llega un punto que seguir esa construcción de formas, se vuelve agotador. A modo de respiro, cada tantos cuadros, McDonald realiza un enfoque limpio de un rostro o intercala un plano completo de algún personaje, para que la vista pueda descansar de semejante tensión visual.
En definitiva. Una historia valiente, contada desde una óptica subjetiva, que puede volver la transmisión por momentos onírica y en otras experimental.
Score 6/10TITULO: The Tracey Fragments
ESTRENO: sin fecha en la Argentina
ORIGEN: Canadá
AÑO: 2007
DURACION: 77 minutos
DIRECTOR: Bruce McDonald
REPARTO: Libby Adams ( Young Tracey Berkowitz), Shawn Ahmed (Satanic Cashier), Stephen Amell (Police Officer), Jackie Brown (Mrs. Dorchester),
Ari Cohen (Mr. Berkowitz), Ryan Cooley (David)
GUION: Maureen Medved (Novela: Maureen Medved)
MUSICA: Broken Social Scene
FOTOGRAFIA: Steve Cosens
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DULCE INOCENCIA
El punto de equilibrio radica en el grado de verosimilitud que se pretenda otorgar al relato. Uno puede apostar por un docudrama livianito al estilo Capote (2005), lograr algo más serio como el fabuloso Capturing the Friedmans (2003) o salir a buscar la provocación como en Hard Candy (2005). Lo que nadie parece haberle explicado al novato de Tommy O'Haver es que no se puede realizar un filme de horror con un tema tan sensible a la opinión pública y salir indemne del asunto.
O acaso el nivel de morbosidad es tan ancho que el espectador está dispuesto a soportar los maltratos y vejaciones de una niña, sólo para comparecerse de sus padecimientos. Hace falta llegar al detalle de la brasa tostando la piel para explicar el sufrimiento. O para repudiar el abuso de menores es menester montar una farsa comercial como la de O'Haver, que pretende sacar partido del dolor ajeno. Eso sí, la única sutileza que se permitió su director quedó registrada en el afiche, digno de un creativo independiente.
De qué va. La señora Gertrude Baniszewsky, es viuda, está enferma, no tiene trabajo y carga con siete hijos. Para conseguir un ingreso, acepta cuidar por un tiempo, a las dos hijas de una pareja que trabajan en un circo ambulante.
En definitiva. Un filme ideal para quienes gozan con el suplicio ajeno. El director logra montar un circo de atrocidades gratuitas que no otorgan ninguna enseñanza ni son aptos para el disfrute.
Score 3/10
TITULO: An American Crime
ESTRENO: sin fecha en la Argentina
ORIGEN: EE.UU
AÑO: 2007
DURACION: 98 minutos
DIRECTOR:Tommy O'Haver
REPARTO: Catherine Keener (Gertrude Baniszewski), Ellen Page (Sylvia Likens), James Franco (Andy), Bradley Whitford (Leroy), Ari Graynor (Paula), Nick Searcy (Lester Likens), Romy Rosemont (Betty Likens), Evan Peters (Ricky Hobbs), Jeremy Sumpter (Coy Hubbard), Michael O'Keefe (reverendo Bill)
GUION: Tommy O'Haver e Irene Turner
MUSICA: Alan Ari Lazar
FOTOGRAFIA: Byron Shah
PRODUCCION: Henry Winterstern, Kevin Turen, Katie Roumel, Jocelyn Hayes y Christine Vachon.
SITIO OFICIAL