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AL BORDE DEL KO

Randy “El carnero” Robinson siente que algo no anda bienComo es verdad que las apariencias engañan y no siempre lo que brilla es oro, la sumatoria de distinciones acumuladas por un filme -más los elogios de una crítica cómplice- hacen que muchas veces el espectador se sienta en desnivel. Porque lo que vio en la pantalla no se condice con las expectativas que la industria generó en los meses previos a su estreno. Mientras hace un bollo con la entrada y la arroja a un tacho, piensa que el desarrollo escapó a su entendimiento. Y que la culpa fue suya por no haber captado el mensaje del director. Algo de esto ocurre con The Wrestler, una película que navega con viento a favor en todos los festivales en los que participa, pese a que la embarcación no es apta para surcar aguas profundas.

Tanto el guión como la dirección estuvieron a cargo de Darren Aronofsky, un tipo súper respetado con un estilo muy personal. Pero a diferencia de sus trabajos anteriores (Pi - 1998, Réquiem por un sueño - 2000) donde la trama era quien daba sentido a los personajes; en esta oportunidad se da a la inversa: el placer está más en la contemplación que en la acción. Incluso, llama la atención que en las casi dos horas de metraje no aparezca un sólo villano. Pero pudo haber sido peor. El papel protagónico fue concebido para Nicolas Cage y a último momento lo reemplazó Mike Rourke.

De qué va. Randy “El carnero” Robinson (Mickey Rourke) es un luchador que durante los ochenta conoció la gloria. Pero en la actualidad, su vida está en decadencia y su única compañía es Cassidy (Marisa Tomei) una bailarina de lap-dance.

Al hueso. En su concepción, The Wrestler, tiene demasiados puntos en contacto con Rocky Mickey Rourke junto a Marisa Tomei, una bailarina de lap-danceBalboa (2006). En ambos casos, los protagonistas fueron celebridades que pasaron al olvido y para sobrellevar esta desdicha viven añorando el pasado. Pero mientras el filme de Sylvester Stallone mezcla en partes iguales la melancolía con la emoción, en el caso de Aronofsky, el único estímulo es la ternura que pueda despertar Randy. Y aunque es verdad que algunas veces logra conmover con sus actitudes de niño adulto, hay otras que producen indiferencia. Lo que termina resultando demasiado insustancial.

Y si bien es meritoria la angustia y el aire romántico que Mike Rourke le imprime al luchador, también en cierto que es el mismo papel que vino desempeñando a lo largo de toda su carrera. Quizás, los años de frustración y las semejanzas con la realidad del actor, hayan logrado más un reflejo autobiográfico que una verdadera interpretación. Lo que no deja lugar a dudas es que en The Wrestler logró su actuación consagratoria, aquella por la que será recordado por muchos años.

En definitiva. No es una película insostenible, aunque tampoco una obra maestra. Simplemente, intrascendente. Se puede ver y olvidar con la misma facilidad con que se cambia de canal.
Score 5/10

TITULO: El luchador Ver afiche en grande
ORIGINAL: The Wrestler
ESTRENO: 19 de febrero, en la Argentina
ORIGEN: Estados Unidos
AÑO: 2008
DURACION: 115 minutos
DIRECTOR: Darren Aronofsky
REPARTO: Mickey Rourke (Randy Robinson), Marisa Tomei (Cassidy), Evan Rachel Wood (Stephanie), Ernest Miller
GUION: Darren Aronofsky y Scott Franklin
MUSICA: Clint Mansell
FOTOGRAFIA: Maryse Alberti
MONTAJE: Andrew Weisblum
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EN PLENO ASCENSO

Para convertirse en una celebridad, mal que le pese a Lee Strasberg y Constantin Stanislavsky, se requiere algo más que concentración y talento para componer personajes. Tampoco vamos a creer el cuento de que una cara bonita compensa cualquier torpeza escénica. Está más que demostrado que para forjar una carrera exitosa no hace falta belleza ni aptitud física. Uno de los puntos clave para obtener el rótulo de "actor serio" está en la correcta elección de los papeles y que el filme haya logrado impactar en la taquilla. A continuación, seis intérpretes que vienen haciendo buena letra y están en ascenso. Abran cancha señores.

Con la misma antipatía de Chuck ConnorsMICHAEL SHANNON.Es una suerte de Christopher Walken versión 2.0. Rostro congelado, escasez de gestos y mirada de guillotina. Con muy bajo perfil y una sobriedad que seca las plantas. Desde hace 15 años que ronda la pantalla grande y logró apenas un par de protagónicos. Ideal para componer a esos tipos rectos que no regala nada pero tampoco se llevan lo que no le corresponde.

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Un buen chicoJAMES MCAVOY. La joven promesa de escocia se destaca por su sinceridad emocional y su condición para el drama. Su postura de varón honorable y cierta actitud bíblica, lo emparentan con el fallecido Charlton Heston. Rinde de perlas en filmes románticos o donde haya conflictos de pareja.

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Camino a ser una divaANNE HATHAWAY. Apareció hace ocho años con la afanosa convicción de permanecer. Y acaso el secreto de su remontada esté en ese rostro que apenas con mirarlo se vuelve familiar y es imposible olvidarlo. Con grandes aptitudes para la comedia, va en camino de convertirse en una diva. Cierta picardía en su mirar y una sensualidad que no llega a ser ofensiva, traen a la memoria a Audrey Hepburn.

Brilló en: El diablo viste a la moda (2006) como la asistente incondicional de Miranda Priestly (Meryl Streep).
Y además: Diario de la princesa I y II, Brokeback Mountain (2005), La joven Jane Austen (2007), Súper Agente 86 (2008).

representa al arquetipo del actor galoROMAIN DURIS. El actor francés con mejor proyección internacional, con un rostro de hormigón y mandíbula con mordida de cetáceo. Fue descubierto en la calle por un busca talento que necesitaba un desconocido para protagonizar Le Péril Jeune, una producción televisiva, dirigida por Cédric Klapisch, que lo adoptó como su actor fetiche. En la frecuencia de tipo recio, iniciada por Jean-Paul Belmondo.

Brilló en: El latido de mi corazón (2005), donde hace de Thomas Seyr, un matón inmobiliario que por las noches toma clases de piano.
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