[cuasi malquerido] Vea lo curiosa que resultan las cosas. Un tipo tan brillante como Clint Eastwood, con una considerable trayectoria como actor y un envidiable recorrido como director, empezó a desbarrancar en la última etapa de su carrera. No fueron las persecuciones de auto ni las balas que zumban lo que echó a perder a este buen hombre, sino sus últimas producciones. Cada vez más patrióticas y blanditas. Pura caquita de blockbuster.
Se sabe, el tipo está un poco añejo y cuando uno envejece le pifia al agujerito. No obstante, hay que reconocerle su empeño. Cuando todo el mundo apostaba por verlo corriendo a los nietos en un parque soleado, él se quiere dar un último gusto. Se trata de Gran Torino, una filme que además de dirigir piensa protagonizar.
El abuelito cumplirá 78 años en unos meses y tiene unos lindo números en su haber: juntó 10 nominaciones de la Academia del Cine y 5 estatuillas ganadas (no siempre merecidas), una de ellas honorífica por el conjunto de su carrera que le fue entregada en 1995. Para qué seguir jodiendo entonces. Es que nunca alcanza.
Bueno, bueno...
Por High Plains Drifter (1973), Unforgiven (1992), The Bridges of Madison County (1995) y alguna otra que se me escapa, te vamos a extender el crédito para una vuelta más. Pero después, se acabó, entendiste.
No te preocupes. Vos te lo merecés.
SOLO UNA MAS
ARTURITO
Aquellos que se bloquearon con la apariencia de los superseñores (El fin de la infancia - 1953), todos los que circularon por los páramos de Diaspar (La ciudad y las estrellas - 1956) y los que se avivaron que la película de Stanley Kubrick (2001: Una odisea espacial - 1968) era pasto para giles, te dan las gracias.
La ciencia ficción no te olvida. Las estrellas, tampoco.
Sir Arthur Charles Clarke (1917-2008)
FONDO BLANCO
Más estenos y cartelera de cine Después de ver My Blueberry Nights (2007) se puede concluir que hay dos Wong Kar-wai (WKW). Uno que juega de local y marca el terreno con sus espejismos amorosos, que usa un lenguaje nervioso para mover su lente y otro muy distinto que sale de visitante, más pop, menos quisquilloso y dispuesto a enamorar.
Este cambio de ritmo se nota en otro director oriental como Ang Lee. El encuadre que elige el taiwanés para contar Brokeback Mountain (2005) es el reverso exacto de Lust caution (2007).
Y así llegó el día en que WKW desembarcó en suelo Estadounidense. Acaso los productores avisados de la obsesión del chino por re-escribir 100 veces cada guión, le sentaron a su derecha a Lawrence Block, escritor de novelas policiales que debutó como segundo guionista. Otra baja sensible en su tripulación es Christopher Doyle, que durante 15 años se encargó de la fotografía de sus filmes. En su lugar le clavaron al franchute Darius Khondji, aquel de Delicatessen (1991) y también de Se7en (1995).
Para explicar My Blueberry Nights, utilizó una técnica que liga destellos de neón con una cámara lenta que se acelera. El filme se basó en un antiguo corto de WKW protagonizado por la eterna dupla Tony Leung y Maggie Cheung, que más tarde derivó en una secuencia de In the Mood for Love (2000). Claro que la recompensa que le entregó Hollywood por su compromiso fue un pelotón de estrellas a elección.
De qué va. Elizabeth sufre un desengaño amoroso y a modo de exorcismo, decide abandonar la ciudad de New York para conocer nuevas personas. A través de tres historias, se irá hilando una reflexión sobre el amor, la distancia y los caminos de la soledad.
Al hueso. Desde el vamos la cosa pinta de campeonato. Un par de movimientos de cámara bastan para que WKW se meta a su público en el bolsillo. Ya no importa si el artificio se desarrolla en un suburbio de Hong Kong, en las calles de New York o en pleno Buenos Aires. El desafío que plantea esta película es interior. El director sabe que debe transformar a Nora Jones en esa Elizabeth que debe seducir como Maggie Cheung y hacer de Jude Law ese Jeremy que se expresa con la mirada de Tony Leung. Y la magia se produce en el primer cruce de la pareja. Cuando apenas se empiezan a reconocer las miradas entre los destellos policromáticos de la noche. La apuesta se duplica en la segunda historia, acaso la más lograda de la trinidad, se desacopla en el tercer acto y vuelve a cobrar envión en el epílogo.
Por su belleza, esta road movie recuerda al Wim Wenders de Im Lauf der Zeit (1976) o al Wayne Wang de Smoke (1995) y Blue in the Face (1995). Pero todo es mucho más gótico en My Blueberry Nights, más asfixiante. El sello de WKW aparece en cada escena del metraje. Desde la noche como escenario de las pasiones, la contradicción de estar acompañado pero en soledad, el amor que parece estar siempre en la otra esquina, los fantasmas que llevan el rostro del pasado, hasta la incapacidad de renunciar a lo que ya no se tiene.
En definitiva. Para aquellos que están enamorados, para quienes están solos y sueñan, o todos aquellos que dejaron de creer y sin embargo esperan.
Score: 6/10
ORIGINAL: My Blueberry Nights
ESTRENO: 10 de abril (en Argentina)
ORIGEN: China
AÑO: 2007
DURACION: 110 minutos
DIRECTOR: Wong Kar-Wai
REPARTO: Norah Jones (Elizabeth), Jude Law (Jeremy), David Strathairn (Arnie), Rachel Weisz (Sue Lynne), Natalie Portman (Leslie), Chan Marshall (Katjia).
GUION: Wong Kar-Wai y Lawrence Block; basado en un argumento de Wong Kar-Wai.
MUSICA: Ry Cooder
FOTOGRAFIA: Darius Khondji
MONTAJE: William Chang Suk Ping.
WEB OFICIAL: http://www.myblueberrynights.es/
CHISTE JUDIO
Quienes disfrutan con los chistes y las ocurrencias de Woody Allen, deben saber que no todas son fruto de su inspiración. El clarinetista de Manhattan le debe muchos remates y algunas situaciones desopilantes al talentoso Philip Roth. Este novelista con nombre de galán irlandés, tiene cerca de 30 libros publicados y es el referente de la literatura judía en Norteamérica. En sus textos se habla, y se burla, de la doble moral de la sociedad estadounidense, de la familia judía como semillero de neurosis - pasta del psicoanálisis- y la consumación de la felicidad a través del goce sexual. No por nada, muchos críticos lo consideran el Henry Miller sefardí.
Su carácter sociable y los comentarios mordaces sobre la cultura hebraica, le abrieron las puertas de los estudios cinematográficos. En algunas ocasiones, haciendo de él mismo, como en One Flew Over the Cuckoo's Nest – 1975 (a.ka. Atrapado sin salida) y en algunas series, como el capítulo debut de Los Angeles de Charlie (1977). Su trayectoria como guionista es bastante escueta. Su mayor éxito fue la adaptación de su novela The Human Stain (2003), más las expectativas de la nueva película de la española Isabel Coixet, Elegy (2008).
Lo llamativo es que en su novela Exit Ghost (2008), de pronta aparición, vuelve a rescatar a este doble. Pero claro, las cosas no son como antaño. Hoy Zuckerman tiene 71 años y es un escritor consagrado. Aunque una operación de próstata lo privó de su fortaleza sexual y lo obliga a usar pañales. Cualquier analogía con la realidad, es pura coincidencia.Pero no todo lo escrito por Roth es para tomarlo a chiste. Entre los premios que cosechó en su carrera, se destaca el National Book (1960,1995) por sus obras de ficción Adiós, Colón y Sabbath's Theater. El Pulitzer (1998) lo obtuvo por American Pastoral, mientras que el Médicis (2002) a la novela extranjera por, La tache. En 2002, Roth recibió la mayor distinción de la American Academy of Arts and Letters, la Gold Medal. Con ella fueron distinguidos, entre otros, John Dos Passos, William Faulkner y Saul Bellow.
Dentro de un par de días, cumplirá 75 años. Salú y muchas Sufganiot.
LA MIRADA DEL OTRO
Antecedentes. Aunque Anahí Berneri es una joven directora argentina, posee una virtud que la coloca un escalón por encima de algunos colegas de su generación: puede anticipar el futuro. Y no estoy hablando de las engañosas artes para predecirlo sino de un atributo relacionado con la madurez. Se requiere una gran percepción para hacer de Encarnación una historia creíble, amena y tan decadente. Rasgos de su carácter los demostró en su debut con Un año sin amor (2004), sobre la novela homónima de Pablo Pérez.
Por su anterior trabajo recibió el Premio Fipresci en el Festival de Mar del Plata y el Teddy Award en la sección Panorama de la Berlinale. Con su actual producción obtuvo el Premio de la Crítica Internacional del 55 Festival de San Sebastián.
De qué va. La ex actriz Erni Levier sabe que sus años de gloria son leyenda. Aunque se resiste al anonimato, sólo le ofrecen publicidades menores. Una invitación de su sobrina Ana la lleva al pueblo de su infancia. Aunque el tiempo parece no transcurrir en aquel apacible paraje y ella, a la mirada de los parroquianos, todavía es una estrella que regresa con su rastro de gloria. Pero nada es tan bonito como los ojos que la miran.
Al hueso. Si hay algo que se describe con magistral pulso en Encarnación, es el juicio que teje la modernidad sobre la vejez. Y toma a la longevidad como sinónimo del ocaso personal. Aunque se disponga una figura bella y escultural como la de Erni, el colapso del cuerpo se presagia en la piel muerta que cuelga de los brazos, la necesidad de estar mucho tiempo frente al espejo, las manos cuarteadas por el paso del tiempo y una mirada triste, que ya no espera el prodigio. Porque se cansó de añorar a ese príncipe azul que la lleve hasta el altar, a que se cumpla el sueño de ser una actriz seria y respetada, a vivir la vida de otros, con más encanto y menos desdicha. El único anclaje que la enlaza a ese pasado de esplendor es su sobrina de 15 años. Que la idolatra y la hace suya a fuerza de recuerdos. Y es allí donde Silvia Pérez, acaso tomando el marco argumental como un desafío subjetivo, logra dotar al personaje con la credibilidad y la dulzura que la trama requiere.
En definitiva. Una historia con los sinsabores y la belleza de lo cotidiano. Dramática aunque con una mirada optimista. Para ver y no olvidar.
Score 7/10
UN POZO DE SOMBRAS
Es cierto que Paul Thomas Anderson no necesita revalidar su talento. Lo hizo con Magnolia (1999) y esa fue una prueba más que contundente. Pero también es cierto que sus producciones, salvo la mencionada, se quedan a mitad de camino. Le ocurrió con Boogie Nights (1997), Punch-Drunk Love (2002) y algo semejante le sucede con There Will Be Blood (2007).
Acaso se genera una exagerada expectativa por parte de la crítica y cuando uno se enfrenta con el material, encuentra que no es todo lo que esperaba. Que podría haber dado para más. La pregunta es ¿Dónde está el problema? En el gusto del que compra o en la forma en que se ofrece. Seguramente la responsabilidad es por partes iguales. La ilusión está muy asociada al deseo. Cuando uno se enfrenta con las imágenes de “Petróleo Sangriento” abre las puertas de su receptividad para entregarse a la historia, porque confía en su director y en el elenco. Pero al correr del metraje la desconfianza se traduce en inquietud y termina en un bostezo.
De qué va. Centrada en la vida de Daniel Plainview, un minero que durante el auge del petróleo se entera de que en un pequeño pueblo, el oro negro brota entre las rocas. Así, junto a H.W., su pequeño hijo, se instala en Little Boston para inspeccionar el territorio.
Al hueso. Se podría decir que There Will Be Blood, más que un filme basado en la novela Oil! de Upton Sinclair es un monólogo adaptado para que Daniel Day-Lewis luzca sus condiciones actorales. Sin temor a exagerar, de los casi 158 minutos que dura el filme, la figura de Lewis debe aparecer en 140. El resto se lo comen los títulos y algún plano corto de los actores de reparto. Y si bien la primer hora avanza lentamente pero cautiva, la otra parte se vuelve cuesta arriba. Uno de los grandes problemas que tiene el argumento es que se basa en sobreentendidos. Al protagonista le ocurren cosas que no se explican y a través de alusiones o comentarios indirectos hay que descifrar qué fue lo que aconteció realmente.
Las tomas fotográficas son de gran calidad y ello es mérito de Robert Elswit. Pero la belleza y el fuego que aparece en muchas escenas no alcanza para encender al público o para borrar ese rastro de solemnidad que destila en cada cuadro. La música de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, no hacen más que hundir a la película en un pozo de sombras.
En definitiva. Principalmente para fanáticos del director o del protagonista o para todos aquellos que desconfíen de estas palabras.
Score 5/10
TITULO: Petróleo sangriento
ORIGINAL: There Will Be Blood
ORIGEN: Estados Unidos
AÑO: 2007
DURACION: 158 minutos
DIRECTOR: Paul Thomas Anderson
REPARTO: Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Paul Dano (Paul Sunday/Eli Sunday), Kevin J. O'Connor (Henry), Ciarán Hinds (Fletcher), Dillon Freasier (H.W.), Randall Carver (Sr. Bankside), Coco Leigh (Sra. Bankside), Sydney McCallister (Mary Sunday), David Willis (Abel Sunday), Kellie Hill (Ruth Sunday).
GUION: Paul Thomas Anderson; adaptación libre de la novela "Petróleo" de Upton Sinclair.
MUSICA: Jonny Greenwood
FOTOGRAFIA: Robert Elswit
WEB OFICIAL: www.paramountvantage.com/blood/
ERAN SEIS HUERFANITOS
Si algo demostró el cine español en la última década es que puede recrear con calidad internacional el género que se proponga. Directores como Isabel Coixet, Pedro Almodóvar, Alex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Julio Medem, fueron los responsables de esta avanzada que dejó su sello distintivo en el público y la crítica. Este legado lo supo aprovechar Juan Antonio Bayona con su opera prima El orfanato, quien demostró que no lo asusta el terror clásico.
El filme llegaba con el libro Guinness bajo el brazo. Se convirtió en la película más taquillera de España, honor que le quitaba a Torrente 3: el protector, superó al trote a todos los estrenos comerciales de Hollywood, alcanzó el millón de espectadores en 4 días y ya tiene prevista una remake en inglés. ¿Se puede pedir algo más?
Como para coronar la torta, la producción corre por cuenta de Guillermo del Toro, todo un especialista en la materia, con títulos como Cronos (1993) Hellboy (2004) y El Laberinto del fauno (2006). Del talentoso Bayona se puede agregar que su experiencia proviene del campo del videoclip y el cortometraje, estética que supo aplicar con gran sensatez y equilibrio en esta oportunidad.
De qué va. Laura vuelve con su familia al orfanato que la vio crecer. Su intención es abrir una clínica para niños con capacidades especiales. En aquel caserón inmenso lleno de habitaciones, comenzaran a suceder cosas extrañas que tienen como eje al pequeño Simón, su único hijo.
Al hueso. Hágase el siguiente experimento. Vierta en una fuente de acero inoxidable The Ring (2002), The Others (2001) con El espinazo del diablo (2001) y mezcle hasta conseguir una cinta homogénea. Al cabo de unos minutos obtendrá como resultado un molde para El orfanato. Para ser franco y directo, no es una gran historia, es más, su argumento es tan convencional como lo que se espera de su título. Incluso hasta los que no son seguidores del género de terror habrán visto cinco rollos similares. Entonces ¿Cuál es su secreto?
Su mayor logro es haber tomado las decisiones correctas en el momento justo. Y aunque esto suene a poco, tiene un valor estético importantísimo. Uno puede copiar y hacerlo tan mal que de vergüenza mostrarlo o ser tan prolijo y cuidadoso como para lograr un producto digno, de gran factura técnica, que nunca roza el techo pero que tampoco toca fondo.
En cuanto al reparto, la belleza de Belén Rueda no es excusa suficiente como para ser el rostro protagónico. Le falta carácter, templaza y credibilidad para resistir con una eterna mueca de susto, un papel que le queda largo de mangas.
En resumen. No sorprende pero divierte, no asusta pero entretiene. Para ver sin demasiadas expectativas y salir con media sonrisa.
Score: 6/10TITULO: El orfanato
ESTRENO: 13 de marzo (En Argentina)
ORIGEN: España - México
AÑO: 2007
DURACION: 100 minutos
DIRECTOR: Juan Antonio Bayona
REPARTO: Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán).
GUION: Sergio G. Sánchez
MUSICA: Fernando Velázquez
FOTOGRAFIA: Oscar Faura
PRODUCCION EJECUTIVA: Guillermo del Toro
WEB OFICIAL: www.elorfanato-lapelicula.com
LINDA JODITA
Bajo el sugestivo título de Funny Games U.S. (2007) el respetado director Michael Haneke volvió a filmar su película Funny Games (1997) y la colgó con gran éxito de la taquilla hollywoodense.
(¿Será para conmemorar los 10 años de un filme que se resiste a envejecer?)
El argumento es idéntico al original y las tomas son bastante similares. Lo único que cambia son los actores y los billetes que le cuelgan de los bolsillos. Y ojo, no está mal que se lleve un toco por lo que hace, de algo tiene que vivir el hombre. No estamos debatiendo ese punto. Lo que se pone en cuestión es la actitud de alguien que se considera un “respetado artista independiente” y termina arrojando su trayectoria a la hoguera, vaya a saber por qué motivos.
...que te parió, tan necesitado estabas para hacer semejante cagada. Cuidate, sorete, cuidate, porque no te la vas a llevar de arriba. De ahora en más, que esas películas con finales abstractos te la festejen aquello giles. No te vamos a perdonar una. Acordate…
¿QUIEN LE TEME A ALBEE?
El dramaturgo estadounidenses Edward Albee llega esta semana a los 80 pirulines. Se lo recuerda principalmente como un crítico del modelo "american way of life" . Y aunque su obra más cotizada es la sátira conyugal "¿Quién teme a Virginia Woolf?", que fue llevada a la pantalla grande por Mike Nichols, con Elizabeth Taylor y Richard Burton, su carrera estuvo empedrada de laureles.
Al momento de su publicación --año 1962, auge del consumismo-- el libro causó gran revuelo entre los sectores conservadores. Por considerar que su obra atentaba contra los valores ciudadanos, el jurado le negó el Premio Pulitzer que lo tenía como claro favorito. A modo de protesta, varios miembros dejaron la prestigiosa asociación. Como para subsanar el desliz (cuando el "american way of life" empezaba a mostrar su fase de sombras) Albee fue distinguido tres veces con el Pulitzer. Sus dramas "Un equilibrio delicado" (1966), "Seascape" (1974) y "Tres mujeres altas" (1991) recibieron la mayor distinción del teatro estadounidense.
Un elemento en común en las obras teatrales de Albee es la condición del absurdo. Los personajes tiene severos problemas de incomunicación, no consiguen relacionarse con otros semejantes ni establecer lazos afectivos. A nadie debe asombrar que la primera obra de Edward, la pieza de un solo acto “The Zoo Story”, fue estrenada en 1959 junto con un drama de Samuel Beckett , en el Teatro Schiller de Berlín. En Estados Unidos no encontró escenario.
Pero su vida nunca fue fácil. A los cinco años descubrió que era adoptado. "No me sorprendí. No tenía la sensación de pertenecer a esa gente". Su condición homosexual profundizó la distancia afectiva con sus padres. A los 21 años rompió relaciones con ellos y se trasladó a Nueva York, donde vivió con trabajos ocasionales como mensajero o barman.
YA CALLATE[malqueridos]
Arranco la sección de “los malqueridos” con un personaje que desde hace un tiempo me provoca el más sincero rechazo. Sí, se trata de Philip Anthony Hopkins, un tipo al que muchos catalogan de gran talento y no es otra cosa que un viejo pata dura disfrazado de actor serio. Como buena gente que somos, hay que reconocerle que el culeado la embocó con el papel del come-carne, pero después, no metió un cabezazo a la red. A ver si paramos la bocha y dejamos de tirarle centros al área a este burro, que lo único que hacen es mandar la pelota a la tribuna.
Ah, que alivio. Tenía que decirlo. Al banco de suplentes, caracho!!!
DUQUESA
PURO GAS. Luego de siete años sin ruidos, los hermanos Robinson (Chris y Rich, quien otros) vuelve a ponerle alas a The Black Crowes. Y cuando muchos regaban el césped de la tumba y esperaban por el ‘grandes éxitos’, los tipos pegan el batacazo y aparecen con Warpaint. Y que regreso, papá. Lo que se dice un disco del reverendo carajo. El cambió más jugado se dio en lo musical. La banda ajustó ese tinte sureño en pos de un estilo más british. Los once temas desbordan de guitarras de un rock arisco, que tiene litros de blues pero también esa psicodelia de pastito para armar.
El disco te mete en vereda con Goodbye Daughters of the Revolution, que es el primer tema y también el corte de difusión. En algunos pasajes alcanza la suciedad de aquellos Rolling Stones ruteros (Wee Who See The Deep), en otros se pone formal y le guiñan el párpado a Johnny Cash (God's Got It). Para el cierre, la cosa toca un poco tierra (There's Gold In Them Hills y Whoa Mule) pero no desmerece todo lo anterior.
Como dato de gacetilla, el disco fue producido y mezclado por Paul Stacey en los Allaire Studios en Woodstock, New York. Tiene además dos nuevos miembros. El guitarrista Luther Dickinson (pasa a ocupar el lugar de Marc Ford) y Adam MacDougall se acomoda en el teclado.
------------------------
BUENOS MUCHACHOS. Con ese timbre tan característico de Manchester y esas baladas que suenan a blancura anoréxica, Elbow se pone depre y anuncia que The Seldom Seen Kid, su cuarta placa, será lo último que editen en CD. Pero a no quebrarse, porque en adelante, la banda de Guy Garvey se pasará al formato MP3. Su idea es sacar un par de EPs por año o algunos temas sueltos (las extremidades de la industria empiezas a resquebrajarse). En cuanto a lo conceptual, el disco atraviesa por grandes momentos sinfónicos. Desde Mirrorball, cruzando por Grounds for Divorce hasta llegar a An Audience with the Pope, acaso el tema más logrado, va dejando a su paso un aire refinado y gusto exquisito, que por cierto, no desentona con los mandatos de la Biblia britpop. Para el track The Fix, el ex miembro de The Pulp, Richard Hawley, hace un dueto con el morrudo de Garvey. El disco cierra con Friend of Ours, una garúa finita que se te mete por la piel.
VUELVEN LOS MUERTOS VIVOS
Antecedentes. La primer conclusión que uno saca cuando bajan los títulos de The Air I Breathe es que Jieho Lee, su director, es un principiante de manual. Esta suposición se confirma al descubrir que a sus treinta y cinco años, la única experiencia que atesora en la industria cinematográfica es un cortometraje de 32 minutos llamado A Nursery Tale (1999).
Este proyecto de camarógrafo con rasgos orientales, fue el pretexto que encontró un estudio con aspiraciones para resucitar a seis figuras de renombre, cuyas carreras empezaban a mostrar signos de agotamiento.
La segunda consecuencia que se desprende del filme es que, como once cracks no sacan a un equipo campeón, una constelación de estrellas no salva una película mediocre. Uno se imagina la siguiente escena: un señor de corbata y anillos de diamante lleva a su despacho al joven Lee, y luego de darle unas palmadas en su espalda le dice, ‘esta es la oportunidad de tu vida, muchacho’. Lo que el bisoño director nunca supo es que la idea no era levantar a los muertos de sus tumbas, sino enterrarlos unos metros más bajo el duro pavimento de Hollywood.
De qué va. Son cuatro historias que tiene como eje un proverbio chino que habla sobre: la felicidad, el dolor, el temor y el amor. Un corredor de bolsa (Forest Whitaker) apuesta todo a un caballo de carreras; un matón depresivo (Brendan Fraser) que puede anticipar el futuro; una cantante (Sarah Michelle Gellar) es manejada por un mafioso (Andy García), y un médico (Kevin Bacon) debe salvar al amor de su vida (Julie Delpy).
Al hueso. Uno de los peores defectos que puede tener una película es una trama forzada, a la que se le ven los hilos de la costura. Si a esto se le suman malas actuaciones y situaciones carentes de lógica, el panorama se complica. Este y otros males son los que hacen de The Air I Breathe, una producción abominable. La clave para que todas las figuras pudieran despachar esa batería de gestos que los hicieron inmortales, era conseguir un director sin carácter, fácil de gobernar. Si la cosa no funcionaba, ya tenían un culpable y si era un éxito, el mérito era de las celebrities.
Mientras los personajes pasan de la euforia a la depresión (y viceversa) sin explicación y en el lapso de unos segundos, la sensual Sarah Michelle Gellar (Buffy, la cazavampiros) le habla a sus colegas como si tuviera enfrente una bestia con astas. El bueno de Brendan Fraser, ¿en homenaje a Rocky Balboa? Habla de costado y nunca mira a cámara. Y al pobre de Andy García nadie le avisó que la cuarta parte de El padrino todavía no arrancó.
En definitiva. Para comprobar la desesperación de un puñado de artistas que quieren volver a las revistas a cualquier costo. Incluso, con un pésimo guión de por medio y un director recibido en Harvard, pero en la parte de negocios.
Score: 2/10TITULO: El aire que respiro
ORIGINAL: The Air I Breathe
ESTRENO: sin fecha (en Argentina)
ORIGEN: Estados Unidos
AÑO: 2007
DURACION: 97 minutos
DIRECTOR: Jieho Lee
REPARTO: Kevin Bacon, Julie Delpy, Brendan Fraser, Andy Garcia, Sarah Michelle Gellar, Emile Hirsch, Forest Whitaker
GUION: Jieho Lee, Bob DeRosa
MUSICA: Marcelo Zarvos
FOTOGRAFIA: Walt Lloyd
WEB OFICIAL: www.theairibreathemovie.com
MI OJO IZQUIERDO
Julian Schnabel es un excéntrico personaje que combina a la perfección su faceta de pintor con la de director de cine. Acaso en Le Scaphandre et le papillon (La escafandra y la mariposa) haya alcanzado su pieza mejor torneada. Sus incursiones tras la cámara fueron escasas, espaciadas pero muy prolijas desde lo estético y lo argumental.
Sin dudas, su fuerte son las biografías. En el 2002 se metió en la vida del poeta cubano Reinaldo Arenas (Antes que anochezca). Cuatro años antes debutó con Basquiat, en donde abordó la vida del artista del graffiti Jean-Michel Basquiat. Como proyecto paralelo, enfocó el documental Lou Reed's Berlin (2007) sobre una serie de conciertos que el músico neoyorquino realizó durante el 2006 en el St. Ann's Warehouse de Brooklyn. Otro de los campos donde consigue manifestarse con éxito es en el arte de tapas. Así, entre los trabajos más conocidos se cuentan la cubierta e interiores del disco By The Way (2002) de Red Hot Chili Peppers y la del filme The Million Dollar Hotel (2000).
De qué va. Jean-Dominique Bauby está en la etapa más fructífera de su carrera profesional y en lo personal, la suerte parece acompañarlo. Es el editor en jefe de la revista Elle, dejó a su mujer y tres hijos por una amante más joven y las traumáticas relaciones con su padre se encaminan. Pero a los 43 años, sufre un ataque y 20 días más tarde le diagnostican el locked-in syndrome (síndrome del encierro) por lo que queda totalmente paralizado. Está postrado en la cama y necesita asistencia para comer y la única comunicación con el exterior es mediante el parpadeo de su ojo izquierdo.
Al hueso. Las comparaciones con My Left Foot (1989), en donde Daniel Day Lewis encarna a un hemipléjico que sólo puede mover su pie zurdo, son casi inevitables. Aunque las dos concentraban su artillería en la superación de las miserias físicas, la primera eligió una estética espartana y la otra apuesta a un desarrollo visual más luminoso y original. Así, la historia se desenvuelve a través de los ojos (bueno, del que le queda) del protagonista. La cámara se instala en forma pasiva en la mirada de Jean-Dominique y nos va mostrando sus penurias desde una óptica completamente subjetiva.
La idea que intenta comunicar el realizador es que si bien el hombre está encerrado en su propio cuerpo --asociado a la figura retórica de la escafandra de buzo-- puede escapar del encierro a través de la imaginación y los recuerdos, ligado al significante de las mariposas. Otro de los grandes méritos del director es no caer en la sensiblería del pañuelo fácil y en su lugar, va abriendo poros de esperanza de los que se sirve el personaje. Todo retratado con mucho cuidado y en un tono ameno, que escapa de la mediocridad de las grandes producciones o las extravagancias del cine arty.
En definitiva. Una historia sensible, rodada con mucha delicadeza y respeto. Que transcurre con mucha fluidez y a pesar de la uniformidad temática, siempre surge un conflicto que renueva el interés por la trama.
Score: 7/10
TITULO: La escafandra y la mariposa
ORIGEN: Francia
AÑO: 2007
DURACION: 112 minutos
DIRECTOR: Julian Schnabel
REPARTO: Mathieu Amalric (Jean-Dominique Bauby), Emmanuelle Seigner (Céline Desmoulin), Marie-Josée Croze (Henriette Durand), Anne Consigny (Claude), Patrick Chesnais (doctor Lepage), Niels Arestrup (Roussin), Olatz Lopez Garmendia (Marie Lopez), Jean-Pierre Cassel (Lucien), Marina Hands (Joséphine), Max Von Sydow (Papinou), Isaach de Bankolé (Laurent), Emma de Caunes (Eugenia).
GUION: Ronald Harwood; basado en el libro "La escafandra y la mariposa" de Jean-Dominique Bauby.
MUSICA: Paul Cantelon
FOTOGRAFIA: Janusz Kaminski
WEB OFICIAL: www.laescafandraylamariposa.es
POLICIAS EN ACCION
Después de ganar el Oso de Oro en la edición 2008 de la Berlinale, Tropa de elite es un filme al que inevitablemente, se lo juzga con una atención especial. Todo un éxito en el país vecino, la película financiada por el empresario argentino Eduardo Costantini, ya fue vista por más de 11 millones de brasileros en copias piratas y se calcula que la cifra total tocará los 22 millones, sumando los cines.
Como todo suceso comercial, el filme despertó una polémica social que parecía dormida. En una región donde la inseguridad es el principal problema que enfrenta el gobierno de Lula, están quienes apoyan la matanza indiscriminada de los narcotraficantes y aquellos que condenan esta demostración de salvajismo y acusan a su director, el documentalista José Padilla, de fascista. En esta discusión, no hay espacios intermedios ni lugar para los indifererentes: o se apoya la mano duro o se la censura.
De qué va. El argumento se desarrolla en 1997, en los meses previos a la visita del Papa a Río de Janeiro. El pontífice no tiene mejor capricho que pasar la noche en una diócesis cerca de una favela. Para velar el sueño del Santo Padre, se recurre al Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE). En medio del operativo, el jefe de este escuadrón militar, el capitán Nascimento, agotado de tanta violencia decide buscar un reemplazante para su puesto.
Al hueso. Si hay algo que nadie puede reprocharle a José Padilha es su capacidad para armar una historia de violencia con unos pocos elementos en común. El directo había logrado un crudo retrato de la pobreza carioca con Onibus 174 (2002) y ahora intentó llevar la experiencia un paso más adelante.
Lo cierto es que a lo largo de los casi 120 minutos, uno espera encontrar algo que otras películas similares (Cidade de Deus – 2002 o Cidade dos Homens - 2007) no hayan contado. Pero pronto se descubre que la historia no tiene nada novedoso para agregar y se dedica a repetir un conflicto que ya fue mostrado con un mejor criterio estético.
Lo único que deja en claro es que, a menos que se le busque una vuelta de tuerca, la vida de los habitantes de la favela es un tema atrayente pero que se agota al segundo disparo. El cambio más significativo es el punto de vista. Antes los protagonistas eran los pandilleros y ahora el peso recae sobre la policía. Pero esto no es suficiente.
Para darle mayor verosimilitud al relato, se eligió una textura de documental que por momentos llega a confundir al espectador. Porque en ningún momento se optó por el tono confesional o los testimonios de los protagonistas. Todo está reseñado con un ritmo hollywodense, sostenido por una violencia que a esta altura, solo sorprende a quienes habitan reinos de ensueño.
En definitiva. Entretenida y llevadera. Sin sorpresas ni grandes tensiones en el relato. Con una brutalidad que se esmera por parecer real pero termina siendo una burla de su propio gesto. Ideal para ver con amigos, una picada de por medio y una discusión como fondo.
Score: 5/10
TITULO: Tropa de élite
ORIGINAL: Elite da Tropa
ESTRENO: 3 de abril (en Argentina)
ORIGEN: Brasil
AÑO: 2007
DURACION: 113 minutos
DIRECTOR: José Padilha
REPARTO: Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramiro, Fernanda Machado, Fernanda de Freitas, Maria Ribeiro, Fábio Lago
GUIÓN: José Padilha / Bráulio Mantovani
MÚSICA: Pedro Bromfman
FOTOGRAFÍA: Lula Carvalho Más estenos y cartelera de cine
MUJERES DE NADIE
Inspirada en la heroica Rose Will Monroe, quien durante la segunda guerra mundial trabajó como operaria en la Willow Run Aircraft Factory. Esta mujer sirvió de ejemplo para que durante la Segunda Guerra Mundial, seis millones de compatriotas se presentaran como voluntarias en las fábricas de EEUU. Este ejército hormonal pasó a la historia como “Las rositas” gracias a la canción Rosie the Riveter, compuesta en 1943 por Redd Evans y John Jacob Loeb.
Muchas de las señoras que respondieron a este llamado patriótico eran abuelas que abandonaron su jardincito soleado y el cuidado de sus nietos para convertirse en soldados de la producción (production soldiers). Entre los testimonios de aquella época, se destaca el de Lucille Jenkins Nutt, quien recuerda, “vine a los astilleros de Portland (Oregón) en 1941, justo al principio de la guerra, y nunca falté un día al trabajo”.
El cine como siempre, supo sacar partido de estas damas que no dudaron en calzar un mameluco y ensuciarse las manos en las tareas más pesadas. Desde la poco lograda Rosie the Riveter (1944) hasta el documental The Life and Times of Rosie the Riveter (1980), siempre que hay una guerra, aparece la figura de Rosie.
La imagen icónica de Rosie es el de una mujer que remanga su camisa y en una burbuja se lee We Can Do It! (Podemos hacerlo). Aunque su intención nunca fue acreditar el poderío matriarcal, el primero en usar este póster fue Norman Rockwell, para la tapa de la revista Saturday Evening Post. Otros de los slogans de reclutamiento fueron “Do the job he lefts behind” (Haz el trabajo que él ha dejado) y “Free a man to fight” (“Libera a un hombre para que pueda luchar”).
La discusión por el espacio laboral nunca fue fácil para la mujer y la lucha es cotidiana. Resulta curioso que uno de los grandes defensores universales de la democracia, estamos hablando de los EE.UU., nunca haya tenido una presidenta mujer. Pobre, la cachetona de Hillary.
Independientes, competitivas, fortachonas. Las gringas son mujeres totalmente diferentes a las latinas. Y mientras se discute si este modelo de “come hombres” puede triunfar en una sociedad machista como la nuestra, un reconocimiento para la buena de Rosie y sus muchachas.
Algunos clics