UN POZO DE SOMBRAS

Es cierto que Paul Thomas Anderson no necesita revalidar su talento. Lo hizo con Magnolia (1999) y esa fue una prueba más que contundente. Pero también es cierto que sus producciones, salvo la mencionada, se quedan a mitad de camino. Le ocurrió con Boogie Nights (1997), Punch-Drunk Love (2002) y algo semejante le sucede con There Will Be Blood (2007).

Acaso se genera una exagerada expectativa por parte de la crítica y cuando uno se enfrenta con el material, encuentra que no es todo lo que esperaba. Que podría haber dado para más. La pregunta es ¿Dónde está el problema? En el gusto del que compra o en la forma en que se ofrece. Seguramente la responsabilidad es por partes iguales. La ilusión está muy asociada al deseo. Cuando uno se enfrenta con las imágenes de “Petróleo Sangriento” abre las puertas de su receptividad para entregarse a la historia, porque confía en su director y en el elenco. Pero al correr del metraje la desconfianza se traduce en inquietud y termina en un bostezo.

De qué va. Centrada en la vida de Daniel Plainview, un minero que durante el auge del petróleo se entera de que en un pequeño pueblo, el oro negro brota entre las rocas. Así, junto a H.W., su pequeño hijo, se instala en Little Boston para inspeccionar el territorio.

Al hueso.
Daniel Plainview rescata a su hijoSe podría decir que There Will Be Blood, más que un filme basado en la novela Oil! de Upton Sinclair es un monólogo adaptado para que Daniel Day-Lewis luzca sus condiciones actorales. Sin temor a exagerar, de los casi 158 minutos que dura el filme, la figura de Lewis debe aparecer en 140. El resto se lo comen los títulos y algún plano corto de los actores de reparto. Y si bien la primer hora avanza lentamente pero cautiva, la otra parte se vuelve cuesta arriba. Uno de los grandes problemas que tiene el argumento es que se basa en sobreentendidos. Al protagonista le ocurren cosas que no se explican y a través de alusiones o comentarios indirectos hay que descifrar qué fue lo que aconteció realmente.
Las tomas fotográficas son de gran calidad y ello es mérito de Robert Elswit. Pero la belleza y el fuego que aparece en muchas escenas no alcanza para encender al público o para borrar ese rastro de solemnidad que destila en cada cuadro. La música de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, no hacen más que hundir a la película en un pozo de sombras.

En definitiva. Principalmente para fanáticos del director o del protagonista o para todos aquellos que desconfíen de estas palabras.
Score 5/10

TITULO: Petróleo sangriento
ORIGINAL: There Will Be Blood

ORIGEN: Estados Unidos
AÑO: 2007
DURACION: 158 minutos
DIRECTOR: Paul Thomas Anderson
REPARTO: Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Paul Dano (Paul Sunday/Eli Sunday), Kevin J. O'Connor (Henry), Ciarán Hinds (Fletcher), Dillon Freasier (H.W.), Randall Carver (Sr. Bankside), Coco Leigh (Sra. Bankside), Sydney McCallister (Mary Sunday), David Willis (Abel Sunday), Kellie Hill (Ruth Sunday).
GUION: Paul Thomas Anderson; adaptación libre de la novela "Petróleo" de Upton Sinclair.
MUSICA: Jonny Greenwood
FOTOGRAFIA: Robert Elswit
WEB OFICIAL:
www.paramountvantage.com/blood/



2 comentarios:

Anónimo dijo...

No leí todas las críticas, pero sí más de una y aparte de la frescura reconocible y distintiva, me gusta mucho esa subdivisión que hacés ("Al hueso", etc.) Con Oil no coincido plenamente, pero es lo de menos. Creo que Daniel enamora a los directores y que la moda es no ponerle contrafiguras de peso. Lo bueno es que disfrutás de un actor carismático. Lo malo es que a los 20 minutos tenés todo el repertorio gestual adherido a las pupilas. Sin embargo, es una película interesante que, para mí, se cae en la última y delirante media hora.
Otra cualidad del blog -a la que no deberías renunciar nunca- es la mirada privadísima de las cosas. Leí sobre Oil hasta el hartazgo y en cada una de las críticas se advierte una uniformidad patética. Los especialistas se leen entre ellos y se copian los adjetivos y los neologismos.
Te sigo siguiendo.
h.

Marcel Celmar dijo...

Sí, coincido con lo de las figuras de contrapeso, pero los gestos me resultan bien estudiados. No es un tipo de autoplagiarse. Lo tomo más como un obsesivo de la mueca ajena.

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