APAGUEN LA LUZ

Scorsese, con dos Stones a cada lado [malqueridos] Aunque desde hace un rato largo los Rolling Stones no tienen nada para decir (desde lo musical, lo personal o sobre lo que les preguntes), y siguen apilando discos que compilan temas que fueron recopilados por un colector de recopilaciones. La excusa para poner la jeta en la tapa de Shine a Light fue la nueva película de Martin Scorsese, que lleva el mismo título.

Lo más disparatado del asunto es que se trata de un disco doble (sí, doble, vale más, vale doble) que no contiene ningún material original. A los cadáveres de Jumping Jack Flash, Sympathy For The Devil, I Can’t Get No Satisfaction, Brown Sugar, se le suman los mismos gestos de hace 30 años, los punteos analgésicos de toda la vida y todas esas letras que de tanto cantarlas, le crecen polillas. Lo único para destacar son los artistas invitados: Jack White (Loving Cup), Buddy Guy (Champagne and Reefer) y Cristina Aguilera (Live With Me). Como para encargar 4 copias. :=)

Pero hay más. Ayer se realizó en Londres, la premier del filme, a la que asistieron los músicos y el director Scorsese (no se hagan los piolas con el petizo). Durante la gala, Mick Jagger admitió que los Stones rechazaron el Brit Awards por su contribución a la música mundial, debido a que no pudieron ir a retirarlo. Y en una actitud tribunera remató "no nos importaba en los más mínimo, y creo que estábamos en Hawai", (estás grande para estas pendejadas) antes de ingresar al cine.

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VIDA EN PATINETA

los skaters invaden el colegio Si algo le faltaba a Gus Van Sant para convertirse en el portavoz de la generación transversal, es una película como Paranoid Park (2007). El director oriundo de Portland no sólo encontró la articulación exacta entre el mundo adolescente y el adulto sino también, la estética para mostrar los conflictos y desaciertos por los que pasan los jóvenes.

Pero cabe puntualizar que el lenguaje que utiliza no es limpio ni directo, porque su cine posee la mirada de un skater intelectualizada. Aquellos que se quedaron afuera de Elephant (2003) y se anestesiaron con Gerry (2002), saben de lo que hablo. No por nada se dice que los filmes de Van Sant no son aptos para mayores de 40 años. Será porque no se sienten identificados con la problemáticas actuales ni les resulta cómoda la óptica descriptiva. Además, la dirección en la que se suceden los conflictos no es lineal y el punto de vista del narrador cambia de primera a tercera persona sin previo aviso. Pura esquizofrenia adolescente.

Después de coquetear sin éxito con los grandes estudios (Psycho - 1998 y Finding Forrester - 2000) Gus Van Sant parece haber encontrado el marco para colgar sus cuadros. Pero mucho ha pasado desde aquel retrato de taxiboy que ofrecía en My Own Private Idaho (1991). La apropiación de los valores del estudiante secundario que hace en Paranoid Park es brillante. En este universo paralelo no hay lugar para los mayores de edad. Y los que aparecen, los muestra fuera de foco o en actitud de reproche. Esto no hace más que ejemplificar no solo la falta de comunicación, sino de entendimiento entre ambas partes. Y lo peor del caso, nadie hace un esfuerzo por entender al otro.

De qué va. Alex es un adolescente que descubre el Paranoid Park, un circuito para skaters donde concurren toda clase de marginales con sus tablas. Allí encontrará algunas respuestas a su existencia y también, algo que nunca pensó que hallaría.

Al hueso. Lo primero que a uno se le viene a la mente cuando entra en Paranoid Pacomposé con varias escenas del filmerk es Kids (1995), otro filme referente sobre los skaters. Pero mientras el filme de Larry Clark se beneficiaba con la frontalidad del relato, donde un joven desparramaba el VIH-SIDA a cuanta virgen se le cruzara por el camino, la actitud de Van Sant es más hermética, porque no deja entrar a cualquiera a su función, hace falta tener carnet de sufrimiento para ingresar. Es una película sobre [jóvenes] no para.


Otra de las libertades que se toma el director durante el filmes, es un fugaz homenaje a sus maestros. Quien puede dudar cuanto le debe Gus al cine de
Michael Haneke. Incluso, usando esos cuadros que sintetizan personalidad se podría decir: Michael Haneke - Larry Clark = Gus Van Sant. Hay una escena en donde los jóvenes van manejando en calma y suena de fondo un tema de punk rock (como el inicio de Funny Games - 1997). Otro de los condecorados es Federico Fellini y que mejor que el tema Gradisca E il Principe y Giardino Delle Fat, de Nino Rota para recordarlo.

En definitiva. Para los seguidores del director y aquellos que pretendan entender un poco mejor, cuales son los problemas reales que aquejan a la juventud.
7/10

TITULO: Paranoid Park (2007) afiche de Paranoid Park
ESTRENO: se proyecta en el BAFICI (viernes 18 y domingo 20)
ORIGEN: EE.UU - Francia
AÑO: 2007
DURACION: 90 minutos
DIRECTOR: Gus Van Sant
REPARTO: Gabe Nevins (Alex), Dan Liu (detective Richard Lu), Jake Miller (Jared), Taylor Momsen (Jennifer), Lauren McKinney (Macy), Olivier Garnier (Cal), Scott Green (Scratch), Winfield Henry Jackson (Christian), Dillon Hines (Henry), Brad Peterson (Jolt).
GUION: Gus Van Sant; basado en la novela de Blake Nelson
DIRECCION ARTISTICA: John Pearson-Denning.
FOTOGRAFIA: Christopher Doyle y Rain Kathy Li
WEB OFICIAL: http://www.paranoidpark-lefilm.com/

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DIVA A LOS 50

Son pocos los artistas que pueden soportar el cambio de estación sin languidecer. Madonna es uno de esos casos emblemáticos. Cada década que se inicia, amanece bajo una forma particular. Pero los años la recorren y si no, basta con mirar la evolución de doña Louise Veronica Ciccone Fortin Ritchie [así, sin repetir y sin soplar] a través de las tapas de la revista Vanity Fair (1986 - 2008). En la última portada de esta prestigiosa revista de moda y cultura, la diva realizó confesiones únicas. (sigue, sigue)

Acaso como la órbita de los 50 años ablandó esa capa de vanidad que la envuelve, pensó que si había sobrevivido a tantas miserias, ya nada podría exterminarla. Lo cierto es que en dicho reportaje explicó que su niñez no fue fácil ni mucho menos feliz. "Yo era uno de esos niños que reciben muchos abusos de sus compañeros". En otro párrafo se lee "no era hippie ni amante de los Stones, así que terminé siendo una rara. Me interesaba el ballet clásico y la música, y mis compañeros eran muy malos si uno era diferente", comenta. El hecho de ser diferente no pasaba únicamente por una actitud anímica, sino también corporal. "No me afeitaba las piernas. Me negaba a llevar maquillaje o encajar en el ideal de una niña bella bien vestida. Así que era torturada incluso más de la cuenta", confesó la diva del pop.

A punto de lanzar su nuevo disco, posó para la tercera edición Green Issue de la revista Vanity Fair. Este honor, lo comparten también Leonardo Di Caprio, Geroge Clooney, Julia Roberts y Al Gore. La escena busca imitar una famosa fotografía de la década de 1920 del artista checo Frantisek Drtikol.

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EN MOVI.MIENTO

Last Night (2008), Moby A la carabina del encandilado Moby no le quedaban cartuchos en la recámara, por más que el hombre ballena gatillaba el percutor, no había caso, la pólvora no se quemaba y por consiguiente, sus hits no explotaban en el aire. Acaso fastiado por que la luz del sol le impedía dosificar la temperatura a la que hierve la pista de baile, decidió exorcizar males con Last Night (2008), un disco que, según sus palabras, “es una carta de amor a la música bailable de la ciudad en New York”.


Hasta acá la anécdota. Pero vayamos al final de la cuenta para ver cuánto da. Si uno escucha el disco sin ninguno de estos condicionantes, le resulta sostenible a primera instancia y como suele suceder cuando se pone empeño en algo, va mejorando con cada pasada. Hay que agregar que salvo dos o tres arreglos puntuales, el disco reúne las mismas trucos de siempre, es decir, los pianitos astronómicos (Live for Tomorrow), los coros de las chicas gospel (Everyday It's 1989), los temas instrumentales (Degenerates y Mothers of the Night) y el fallido intento por sonar a tecno dance (Disco Lies) del que sólo clasifica como electrónico.
La sorpresa se insinúa primero en I Love to Move in Here y se termina de confirmar con Alice, su caballito de batalla, cuando por primera vez introduce la figura de un MC que sale a rappear unas estrofas. Pero claro, no se trata de un gangsta rap con dientes de oro, sino de un negro con sombrerito Armani y camisa Dolce and Gabbana. Alguien dirá ‘cualquier recurso es digno para mantener la nave a flote’ y es cierto.

Entonces, más que un cambio de rumbo (¿Quién habló de algo así?) lo que hizo fue modificar la estructura de las piezas. Y realmente, las movió con tanto criterio, que el antepasado de Herman Melvilla hizo olvidar el papel de Hotel (2005), la desfachatez de 18 (2002) y la sombra de Play (1999) que seguramente, no lo dejaba confeccionar música con claridad. De acá en adelante el camino está limpio. Porque siempre, se puede volver a ser el que fue.

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LA LUCHA CONTINUA

marcha de los guionistas No sólo en Argentina se demora el acuerdo entre los chacareros y el gobierno. En los Estados Unidos, el Sindicato de Actores de la Pantalla (SAG, según sus siglas en inglés) le declaró públicamente la guerra a la Federación Estadounidense de Artistas de Televisión y Radio (AFTRA). Lo que abre una nueva varice de trasfusión entre la yugular de los guionistas y los murciélagos de la industria.


De esta manera, AFTRA negociará en forma independiente con la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP), que representa a la patronal. El punto en cuestión siguen siendo las condiciones laborales en producciones cinematográficas y series televisivas de horario estelar. Durante 27 años, el sindicato, que decide por sus 120 mil miembros y la federación, con 70 mil confederados, resolvían estos chanchullos en conjunto. Pero claro, se nota que estos chicos no escucharon hablar de Maquiavelo, un pensador del Renacimiento italiano que en el siglo XVI dijo “divide y vencerás”.

No hace falta ser un nigromante para vislumbrar que a la industria del cine, la humedad le está comiendo el respaldo del asiento. Si la piratería no le hundió el piso, la protestas de guionistas pueden ser el mazazo que faltaba para tumbar la medianera. Por eso, al cortar la manzana al medio, se asegura, por lo menos, un aliado incondicional y un enemigo intransigente.

Como para que los sediciosos entren en razón, algunas estrellas (George Clooney, Meryl Streep o Robert De Niro, como para mandarlos al frente), apuntan que Hollywood no puede permitirse otra huelga como la que sufrió recientemente a causa del conflicto entre guionistas y los grandes estudios. Esperemos que, como ocurre en todas las películas, los buenos sean los triunfadores. El problema es de que lado del mostrador se lo mira. Porque buenos, buenos somos todos.

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LAZOS DE FAMILIA

Nicole Kidman en el árbol. Abajo miran los novios En muchos aspectos la familia funciona como un lazo de contención para circunstancias extremas o un barranco desde el cual desplomarse ante el mínimo temblor. Algo de esta contradicción intenta retratarse en Margot at the Wedding (2007), un filme que reproduce los padecimientos y excentricidades de un grupo de adultos que se resisten a madurar.

No es casualidad que el director de este drama filial lo encare Noah Baumbach, cuyo material de obsesión es el papel que juegan los hijos en las parejas divorciadas. En su anterior filme, The Squid and the Whale (2005), ya había manifestado muchas de estas angustias domésticas. Pero si en aquella ocasión todo se dispersaba demasiado y hasta se perdía el foco del conflicto, en esta oportunidad la lupa amplifica donde más duele. Otro de los méritos de Noah es tener en claro el rol que debe desempeñar cada actor y hacer que cada figura se sienta cómoda en aquella piel. Esa misma confianza se transmite en forma de certeza desde la pantalla hacia el espectador.

Acaso el punto más cuestionable sea la técnica de filmación. Como un capítulo más en la bochornosa filmografía de El Dogma 95 (de los insufribles Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen) Baumbach casi no utilizó luz artificial en el set. Incluso las tomas en los interiores, que abundan, son demasiado opacas y se pierden profundidad en los ambientes. Un detalle no menor, que resiente la calidad del filme y que es totalmente innecesario, porque no aporta nada positivo al artificio de la grabación.

De qué va. Pauline está por casarse y como sorpresa de bodas recibe la visita de su hermana mayor, Margot Zeller, con quien hace varios años no se habla. Pero el reencuentro no será simple ni conmovedor. Mientras que las peores sospechas de Margot se confirman cuando conoce al novio de su hermana, un perdedor y holgazán, sin futuro ni inteligencia.

Al hueso. El obstáculo de las familias intelectuales es que la disputa más iJack Black con Jennifer Jason Leighnsignificante, esa que se resuelve con un par de gritos o un sopapo, puede confluir en una imperecedera recriminación existencial. Una distancia que involucra más que el tiempo y la palabra divide a estas hermanas que en una época fueron grandes amigas. Y no es que eviten enfrentar el problema o lo posterguen, sino que son demasiado egoístas para reconocer sus equivocaciones. Pauline (Jennifer Jason Leigh) parece más frontal mientras que Margot (Nicole Kidman), bella y exitosa, es una víctima de su propia vanidad.

Aunque el hilo que mueve todas las piezas es la imposibilidad de asumir los fracasos amorosos al pasar la barrera de los cuarenta, el papel que representa cada uno, es una caricatura de su idiosincrasia. Así, Malcolm (un desatinado Jack Black) es un crítico musical tan minucioso, que nunca termina sus análisis. Está enamorado de Pauline, pero le gusta su hermana y coquetea con una adolescente que llega a la casa. La belleza de Margot solo es comparable a las extravagancias a las que somete a sus parientes cercanos. Aunque es una escritora respetable y una dama circunspecta no consigue la felicidad y vive en la contradicción. Por un lado, a su hijo Claude de 6 años, le cuenta secretos íntimos de otras mujeres, le recomienda el uso de preservativos, pero no se anima a decirle que va a abandonar a su padre. La más cuerda parece ser Pauline, aunque lleva una vida desordenada y está dispuesta a cualquier sacrificio para no quedar sola. Estas y otras disfuncionalidades afectivas se describen con ironía o despiadada crudeza en Margot at the Wedding.

En definitiva. Una historia compleja, con muchos matices, no apta para quienes busquen respuestas fáciles o finales con moño.
Score: 7/10



TITULO
: Margot y la boda afiche de Margot at the Wedding
ORIGINAL: Margot at the Wedding
ESTRENO: directo al video, en Argentina
ORIGEN: EE.UU.
AÑO: 2007
DURACION: 92 minutos
DIRECTOR: Noah Baumbach
REPARTO: Nicole Kidman, Jack Black, Jennifer Jason Leigh, Ciarán Hinds, John Turturro, Zane GUION: Noah Baumbach
FOTOGRAFIA: Harris Savides
WEB OFICIAL:
www.margotatthewedding.com

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Más estenos y cartelera de cine





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HUELLAS DE ELEFANTE

Aaron Thomas, Follow the Elephants Aunque cueste admitirlo, la música globalizada y homogeneizada da como resultado que todos los grupos del mundo suenen a Coldplay, Queen, Radiohead (o Spinetta, como se dice por acá). De este pasto para vacas flacas hay muchos que se alimentan, pero también hay excepciones. Una de ellas es Aaron Thomas, cuya tonada evoca los campos de trigo y luna sobre los charcos.

Más allá de la estereotipada alegoría pastoral, este joven compositor australiano que reside en Madrid, demostró que para agarrar una guitarra y enfilar algunas estrofas, no hace falta tener el aval de una trayectoria o vender la fachada de un bohemio excéntrico. Este muchacho acaba de editar Follow the Elephants, su disco debut y a primera escuchada, la comparación con el E.P Lon Gisland de Beirut, que desembocó en el inexpresivo The Flying Club Cup (2007) son inevitables. Pero mientras el otro murió con el juramento en los labios, este entrega la frescura de un songwritter que sin apuntarse al guiño de la moda retro, lleva la música bucólica entre sus costillas.

El tema que abre el disco es Descending y aunque no pasa de una balada enamoradiza, exhibe las insignias de un folk de rigor. Al pasar a la siguiente pista, Any More, algo raro se instala en el ambiente. Un aire de lejanías melancólicas que llega acompañado por una guitarra dulzona. El corte más popular es Kill This City, porque encuentra parentesco con algunos temas de Muse y otros hacedores de suspiros. El punto más elevado del CD llega con Down to Earth, una canción en donde encuentra el equilibrio entre composición, ritmo y desenlace. Un disco para meter la cuchara hasta el fondo sin temor a empalagarse. Un artista para colgar en la lista de favoritos.

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SALTO AL VACIO

Hayden Christensen lucha contra el malo de Samuel L. Jackson Hay dos formas de examinar a Jumper (2008) con la estricta mirada de un dogmático o la volátil curiosidad de un adolescente. Quien opte por la primer mirada, quizás nunca llega a los títulos de cierre, mientras que el requisito para disfrutarla de punta a punta es no juzgar su desarrollo ni acumular expectativas.

Su director, el neoyorquino Doug Liman es un tipo que tiene bien en claro como se estructura una película de acción. Su participación en Mr. and Mrs. Smith (2005) y The Bourne Identity (2002) constituyen la muestra más cabal de su perfil técnico. Diálogos, los básicos para seguir los movimientos; desplazamientos de cámara, rápidos y permanentes; todo esto aliñado con disparos, latigazos y cualquier exposición que genere nerviosismo en el espectador.


Aunque se trata de un producto que apunta al ego juvenil, la música es su aspecto más descuidado. Si bien el compositor John Powell (un especialista en orquestar bandas de sonido) intenta transmitir el espíritu del rock en cada track, nunca logra dar con la cuerda justa. Las escaramuzas y lo instrumental son como dos canales independientes que en algún punto se tocan, pero que casi nunca se ensamblan. Se podría justificar a Liman – o a Powell- diciendo que su intención es mantenerse fuera de la estética del videoclip, pero la diferencia entre no querer y no poder es tan amplia, como la que separa al rock de la balada.

De qué va. El joven David Rice descubre en una situación límite la habilidad para teletransportarse. Esto abrirá las puertas de un mundo fascinante y le permitirá viajar de un punto a otro del universo sólo con dar un salto al vacío. Pero pronto descubrirá que no está solo. Una secta llamada Los paladines, se dedican a cazar a "los saltadores".

El galán y su chica, la sensual Rachel BilsonAl hueso. El tema de los súper poderes es un tópico que prendió fuerte entre el público, pero que está llegando a su punto de agotamiento. Y si bien, históricamente, siempre hubo justicieros (Batman, Superman, Spiderman), con X-Men (2000 - 2003 - 2006) los héroes dejan de habitar en fortificaciones amuralladas, vestir trajes especiales y ocultarse en un antifaz, para convertirse en gente normal. Encima, series como Los 4400 y Héroes se encargaron de sacarle hasta la última gota de poder a esta idea lucrativa.

En Jumper se sigue esta misma línea, aunque con algunos defectos importantes. Si bien esta programada como una trilogía, el primer episodio de la saga, no ofrece ningún desarrollo del personaje y deja muchas preguntas sin responder. Nadie sabe las causas o los alcances que tiene ese don, si lo contrajo o es hereditario y cuales son las consecuencias de un uso intensivo. Como única explicación, los productores parecen dispuestos a confirmar lo obvio, que "el tipo es distinto, sí y… cuál es”. Pero esto sólo alcanza para un rato de diversión, no para una secuela.
La ficha ganadora de Jumper es la idea desde la que parte. Si se la condimenta con buena mano –no es el caso de la actual- puede llegar a resultar un plato sabroso. Pero se nota que todavía le faltan algunas vueltas de horno para convertirse en un bocadillo tentador.

En definitiva. Para el que busque un rato de diversión, sin grandes pretensiones. Si alguien le pone un gramo de ilusión está perdido. La clave para disfrutarla es el desinterés.

5/10



TITULO: Jumper
poster asiático de JumperESTRENO: 3 de abril (en Argentina)
ORIGEN: EE.UU.
AÑO: 2008
DURACION: 88 minutos
DIRECTOR: Doug Liman
REPARTO: Hayden Christensen, Samuel L. Jackson, Diane Lane, Jamie Bell, AnnaSophia Robb, Michael Rooker, Rachel Bilson, Tom Hulce
GUION: David S. Goyer, Simon Kinberg, Jim Uhls (Novela: Jumper de Steven Gould)
MUSICA: John Powell
FOTOGRAFIA: Barry Peterson
WEB OFICIAL: http://microsites2.foxinternational.com/es/jumper

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UN MAL TRAGO

Axl Rose En lo que sin dudas se ha convertido en el disco más largo y caro de toda la historia del rock, Chinese Democracy, de Guns N'Roses, sigue cambiando de fecha y ahora está previsto para….
Como para chicanear a su líder y generar un poco de tráfico verbal, una gaseosa norteamericana llamada Dr Pepper le puso un desafío al bocón de Axl Rose. Si el postergado CD llega a editarse durante el 2008, la compañía se compromete a suministrar una botella de su brebaje a cada ciudadano de aquel país. Y como para que el puntinazo vaya directo al ángulo, agregaron que los únicos exceptuados al premio serán Slash y Buckethead, los antiguos guitarristas de la banda.


Aunque el chanchito con trenzas no le queda tocino ni para ironías, respondió con tono sobrador que está sorprendido y feliz por contar con el apoyo de esa bebida. Y para que nadie lo acuse de tránfuga, aclaró que no tiene ningún acuerdo comercial entre su grupo y la marca de bebidas.

Al día de hoy, la banda que gira pero no define (algo similar a los Divididos, salvo que Mollo todavía no promete nada) reúne la siguiente formación:

Axl Rose (unico miembro original) - Vocalista
Robin Finck (ex Nine Inch Nails) - - Guitarrista
Richard Fortus (ex cuatro de copa) - Guitarrista
Ron Thal (ex cuatro de espada) - Guitarrista
Tommy Stinson (ex cuatro de basto) - Bajista
Frank Ferrer (ex cuatro de oro) – Baterista
Dizzy Reed (cuatro de copa en vigencia) - Tecladista
Chris Pitman (cuatro de basto en vigencia) - Tecladista


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PURO GRITO

Joaquin Phoenix discute con Jennifer Connelly Con muy pocas horas de rodaje encima, Terry George demuestra que es un tipo juicioso. Alguien a quien se le puede confiar un proyecto como Reservation Road (2007), que no la va a arruinar con planos retorcidos, colores saturados o una edición que pone el principio al final y suelta el desenlace por el medio. En pocas palabras, una marioneta a tracción de sangre que habla y mueve la cabeza para decir siempre que sí.

Cuando a un cineasta le entregan una cajita con cuatro actores convincentes y un guión que ofrece pocas escapatorias, tiene un excelente material para demostrar su ingenio. Porque convengamos que si todo hubiera sido perfecto, no necesitaban al manso de George para este trabajo. Se escogía a un director como Darren Aronofsky o David Fincher que le aportaba un poco más de originalidad al rodaje. ¿Que hizo este señor entonces? Ante la perspectiva de un fracaso, algo que hubiera repercutido perjudicialmente en su carrera, optó por no asumir riesgos, filmar el guión en forma lineal y aprovechar apenas un 10 por ciento de esa cajita de emociones que le entregaron.

Como todo principiante que busca ser respetado, Terry guarda una tarjeta de presentación que reza Hotel Rwanda (2004). Esta identificación le sirvió para destrabar el portón principal pero para los siguientes ingresos necesita obtener nuevos pases. Y la forma de ganarlos es filmar capítulos de series que nadie sigue o unitarios perdidos, que no cotizan como referencia pero suman puntos para obtener el siguiente visado. Ese que ganó para filmar Reservation Road y que ahora le permitirá seguir ascendiendo por los peldaños de la mediocridad.

De qué va. El profesor universitario Ethan Learner y su familia detienen el auto en una estación de servicio ubicada en Reservation Road. Su esposa y la niña van al baño mientras él compra un lubricante. En ese momento su hijo se encamina a la ruta para soltar unas luciérnagas y el coche del abogado Dwight Arno lo atropella sin querer y huye.

Al hueso. Cuando el dolor es el nudo principal de la trama, se pueden elegir varias formas de transmitirlo.Joaquin Phoenix le habla a Mark Ruffalo Con gestos, susurros, miradas, la imperceptible alteración del carácter, o simplemente, el desconsuelo. Si alguien necesita recurrir a todos estos elementos para decir algo que se resume en pocas palabras, es que tiene un severo problema de comunicación. Mucho peor si el medio es el cine, donde la imagen ayuda a enfatizar el dramatismo. La conclusión más vertical es que el director quiere que su mensaje quede claro y si para fijar esta idea debe ser redundante y abusar de los golpes bajos, todo será válido.

En una película en donde no hace falta aclarar nada, porque no tiene segundas miradas ni juega con la interpretación, todo necesita ser dicho dos veces. Y esto pone en un papel ridículo a los actores. El saleroso de Mark Ruffalo quiere mostrar su padecimiento, pero los años de comedia romántica le hacen contrapeso y todos los parlamentos le salen con medio brote de sonrisa. Por el contrario, Joaquin Phoenix está tan pasado de rosca que es difícil encontrar una escena en la que no esté soltando lágrimas o gritos. Las únicas que escapan al naufragio son las chicas. Simplemente porque Mira Sorvino y Jennifer Connelly se muestras en contadas ocasiones.

En definitiva. Una filme que subestima a su público y pretende simplificar el sufrimiento en una lágrima o la bronca en un puñetazo.
Score 4/10

TITULO: Reservatio road
ESTRENO: para abril, sin fecha
ORIGEN: USA
AÑO: 2007
DURACION: 102 minutos
DIRECTOR: Terry George
REPARTO: Joaquin Phoenix (Ethan Learner), Mark Ruffalo (Dwight Arno), Jennifer Connelly (Grace Learner), Mira Sorvino (Ruth Wheldon), Elle Fanning (Emma Learner), Eddie Alderson (Lucas Arno), Sean Curley (Josh Learner).
GUION: John Burnham Schwartz y Terry George; basado en la novela de John Burnham Schwartz
MUSICA: Mark Isham
FOTOGRAFIA: John Lindley
MONTAJE: Naomi Geraghty

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EL MITO DEL GUERRERO

Teatro chino en Warlords Con un presupuesto holgado y muchas expectativas en sus espaldas, Warlords (2007) es una súper producción que convocó a tres grandes astros del cine asiático: Jet Li, Andy Lau y Takeshi Kaneshiro. Aunque su propósito es hacer saltar la taquilla y clavar algunas medallas en su pecho, también intenta respetar los tres axiomas del cine oriental: belleza, acrobacias y violencia.

En occidente, el nombre de Peter Chan dice poco, apenas se lo asocia con una comedia musical de medio pelo llamada Perhaps Love (2005). Este director hongkonés cobró cierta notoriedad al desempeñarse como asistente de dirección de John Woo. Pero quizás Chan no sea tan bueno con la cámara como muchos suponen, no es casualidad que el filme lo co-dirija Wai Man Yip, un tipo más ducho al arte de los planos. Lo que nadie puede dudar es que Chan sea una persona respetada en Hollywood por su astucia como productor. Es uno de los responsable del éxtio de The eye, tanto de la versión original de los hermanos Pang (2002) como de la Norteamericana (2008) y de otros clásicos de terror como Dumplings (2004) y Three... Extremes (2004).

Así que la idea con Warlords es lograr un producto respetable, pero también trazar un puente entre dos grandes capitales de la industria del cine. No es capricho de nadie que en algunas partes de un filme que cuenta las vivencias de la Dinastía Manchú de China, se hable de crucifijos y se mencionen los milagros de Jesús con los panes. El mensaje que ronda entre líneas es: cualquier aproximación entre ambas culturas, será agradecido por los inversores. Y que mejor que un peón como Peter Chan para establecer el nexo.

De qué va. Esta remake de The Blood Brothers (1973), de Zhang Che, narra las peripecias de tres hermanos de sangre que deciden unirse al ejército de su país, para impartir justicia y combatir la hambruna que azota la región.

Al hueso. Ni tan sutil como Héroe (2002), tan despiadada como Ichi the Killer (2001) o abier
tamente comercial como El último Samurai (2003), Warlords es una síntesis Andy Lau, Takeshi Kaneshiro y Jet Lide estos tres títulos. Y si bien el desarrollo de la épica por momentos hace que, salvo aquellos que tengan un Master en historia China, se priven de seguir el argumento, estos no es un impedimento para ser partícipe de una trama divertida, filmada con cierta coherencia estética y pensada para agradar a todo tipo de público. El hecho de que los tres actores protagónicos sean rostros reconocibles ayuda para no sentirse ajeno a la ficción. Otros aspectos occidentalizados que ofrece la producción son la música, que en algún punto se toca con Gladiador (2000) y la cantidad de extras utilizados para cada escena, algo que rememora a colosos de la época dorada como Ben-Hur (1959).

En definitiva. Entretenida de principio a fin, con un argumento millones de veces contado y escuchado, pero con gran despliegue visual. Perfecta para los amantes de las gestas épicas.

Score: 6/10




TITULO
: Tau ming chong
ORIGINAL: The Warlords
ESTRENO: sin fecha en Argentina
ORIGEN: China, Hong Kong (hablada en Mandarín)
AÑO: 2007
DURACION: 127 minutos.
DIRECTOR: Peter Chan + Wai Man Yip
REPARTO: Jet Li, Andy Lau, Takeshi Kaneshiro, Jinglei Xu
GUION: Tin Nam Chun, Junli Guo, Jiping He, Jianxin Huang, Jo Jo Yuet-chun Hui, Oi Wah Lam.
MUSICA: Kwong Wing Chan, Peter Kam, Leon Ko
FOTOGRAFIA: Arthur Wong
WEB OFICIAL: http://www.warlordsthemovie.com/
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NO MERECEMOS ESTO

Por alguna razón inexplicable uno siempre se ilusiona con aquella película que está por estrenarse. Ya sea porque la lleva un director talentoso, por un elenco que no defrauda o porque nos embalamos con los avances. Lo cierto es que después resulta ser una loncha tóxica y por más concentración que se invierta, no hay procedimiento que la salve. Para inmunizar a posibles víctimas de este ladrillazo en el mate, una lista de los 10 filmes que ni el más pichón merece padecer.

1) A L'INTERIEUR (a.k.a INSIDE- 2007)
Terror (Francia) De Alexandre Bustillo y Julien Maury. Con Béatrice Dalle, Alysson Paradis, Nathalie Roussel, François-Régis Marchasson, Jean-Baptiste Tabourin. 83 minutos.
Vampiresa. Se la promociona por lo bajo como una secuela de Trouble Every Day (2001), de Claire Denis. Incluso la protagonista es también la sensual Béatrice Dalle. La primera media hora, asusta y mucho. Cuando uno se pregunta en qué va a terminar tanto espanto reprimido, la estantería se viene abajo. Porque el filme se convierte en un festival para carniceros, digna del mejor cine gore.

2) DEATH SENTENCE (2007)
Suspenso (EE.UU.) De James Wan. Con Kevin Bacon, Garrett Hedlund, Kelly Preston, Jordan Garrett, Stuart Lafferty, Aisha Tyler, John Goodman. 106 minutos. Se estrena en Argentina el 15 de mayo como Sentencia de muerte.
El vengador. Nick Hume (Kevin Bacon) es un ejecutivo que de un día para el otro se convierte en un matarife que sale a cazar delincuentes por los barrios marginales. Como un Charles Bronson, pero sin aguante. Un desastre.

3) LARS AND THE REAL GIRL (2007)
Comedia dramática ( EE.UU.) De Craig Gillespie. Con Ryan Gosling, Emily Mortimer, Paul Schneider, Kelli Garner, Patricia Clarkson, Nancy Beatty. 106 minutos. Se estrena en Argentina en abril.
Amor inflamable. Un muchacho tímido e introvertido se enamora de una muñeca de plástico. Como el tipo delira, se cree que la mina de caucho es de verdad. Y la gente del pueblo, para no amargarlo, le sigue la corriente. Pero lo peor del caso es que no se cuenta en tono de comedia, sino como un drama con algunas situaciones divertidas.


4) MALOS HABITOS(2007)
Drama (México) De Simón Bross. Con Ximena Ayala, Elena de Haro, Marco Antonio Treviño, Patricia Reyes Spíndola, Milagros Vidal. 138 minutos.
Santísima. Con el envión que le dio su paso exitoso por Cannes y varios festivales, llega esta historia que pretende cuestionar el dogma religiosa y termina siendo más puritana que la Virgen de Guadalajara.

5) HE WAS A QUIET MAN (2007)
Comedia (EE.UU.) De Frank A. Cappello. Con Christian Slater, John Gulager, Elisha Cuthbert, Jamison Jones, Michael DeLuise. 95 minutos.
El atentado. La oportunidad de ver a un Christian Slater pelado y panzón, que abandona su papel de galán para protagonizar una comedia acida, se transforma a los 10 minutos en un plato agrio, incomible, aburrido. Y eso que le pusieron un elenco que empuja. Pero viejo, cuando no va, es al pedo forzar la máquina.

6) DAN IN THE REAL LIFE (2007)
Comedia (EE.UU.) De Peter Hedges. Con Steve Carell, Juliette Binoche, Dane Cook, Alison Pill, Brittany Robertson, Marlene Lawston. 98 minutos. Se estrena en Argentina el 1° de mayo.
Sin condimentos. Con una simpática dupla protagónica Steve Carell (Vírgen a los 40) y Juliette Binoche, son la excusa para una comedia de enredos que termina enmarañada en su propio ovillo.

7) HOT FUZZ (2007)
Comedia (Reino Unido-Francia)

De Edgar Wright. Con Simon Pegg, Nick Frost, Jim Broadbent, Paddy Considine, Timothy Dalton, Bill Nighy, Billie Whitelaw. 121 minutos.
Ajusticiados. La expectativa no podia ser mayor. Mismo elenco y equipo técnico de la brillante Shaun of the Dead (2004). Tantos preparativos para terminar en una previsible trama policial que intenta forzar la riza por medio del ridículo. Resumo de qué va: dos agentes son enviados a un pueblo como castigo. Y justo, justo, se arma el quilombo, adivinen dónde .

8) BREATH (a.k.a. SOOM - 2007)
Drama (Corea) De Kim Ki Duk. Con Chen Chang, Jung-woo Ha, Ki-duk Kim. 84 minutos. Se estrena en Argentina el 11 de septiembre.
Trío. Si algo faltaba para confirmar que el bueno de Kim Ki Duk es un director que rueda para ganar premios en los festivales, esta película es la prueba. Historia pretenciosa, sin peso ni relevancia, entre un preso, su amante y el marido de la tilinga.

9) THE INVASION (2007)
Ciencia ficción (Australia - EE.UU.) De Oliver Hirschbiegel. Con Nicole Kidman, Daniel Craig, Jeremy Northam, Jackson Bond, Jeffrey Wright. 99 minutos.
De cuarta. Una espina que aprovecho para sacar. Si hay tres versiones ejemplares de Invasion of the Body Snatchers (1945,1956, 1978) a quién se le ocurre hacer una cuarta que en lugar de sumar, resta. Pero por favor.

10) DEATH PROOF (2007)
Suspenso (EE.UU.) De Quentin Tarantino. Con Kurt Russell, Zoe Bell, Rosario Dawson, Vanessa Ferlito, Sydney Tamiia Poitier, Tracie Thoms. 114 minutos.
Dos x uno. La propuesta había sido crear un filme a medias con Robert Rodriguez. Tarantino se ocupaba de contar una historia y su amigo de la otra. Pero como decidieron separarlas y hacer dos distintas, Rodriguez (Planet Terror) la reformó y quedó un jamonazo, el Quentin le agregó 1 hora de diálogos intrascendentes en el medio, como para estirar la masa. ¡Puaj!

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LO BUENO NO ABUNDA

Tres bandas que escapan del perfume a billete que destila el circuito comercial. The Devastations, The Cat Empire y Elf Power se preocupan por editar discos en serio y no en serie. Cualquier material que consigas de estos pibes, te va a achicharrar la peluca. No son conocidos en Argentina y tampoco les interesa serlo. A continuación, material para procesar con una visera de amianto.

Como para quien tenga voluntad y tiempo para dedicarles, algunas recomendaciones del costado por donde mejor entrarles. Porque si hay algo que tienen estas bandas es un sonido difícil de encasillar. Pasan de la alegría al llanto en un acorde y se adaptan a los estilos en el lapso que separa a dos notas. Los dos primeros son australianos y para los que creen que la música helénica se terminó con Zorba el griego, no tienen más que escuchar a Elf Power para retractarse del error.

El ligero ronroneo de The Cat Empires se vuelve una caricia en Two Shoes (2005) su tercer larga duración. La mayor proeza de estos australianos consiste en combinar todos los géneros imaginables (reggae, ska, jazz, funk, opera) en un mismo tema y sin despeinarse. Tienen dos CDs más. Cities (2006) es bastante desparejo pero logra momentos placenteros.
Los gatos maúllan en

Es raro que alguno de los tres disco de The Devastations te deje a
gamba. Aunque ninguno como Coal (2006) para una tarde frenética de calor y vino rubio. El trío se encuentran más que cómodo con los arreglos del rock sinfónico, pero no tienen problemas en volverse oscuros y recordar a Joy Division o ensayar melodías que sonrojarían a Nick Cave. Yes U (2007) se editó hace poco y no desentona con sus anteriores trabajos.
La devastación está acá

Las cosas que uno descubre. Resulta que estos tipos de Elf Power son unos atenienses que tienen 10 discazos y todavía no salen de gira con los Rolling Stone. Aunque les gusta el sabor de la psicodelia, no desmerecen el rock de guitarras o las baladitas para el beso. Lo mejorcito llega por el lado de When the Red King Comes (1997) o el sazonado Walking with the Beggar Boys (2004). Aunque los líderos son los multinstrumentistas Andrew Rieger y Laura Carter, son del mismo colectivo en el que viaja the Apples (In Stereo), Neutral Milk Hotel, y the Olivia Tremor Control, con quienes comparten, integrantes, ideologías y otras afinidades.
Los elfos giran en

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LOS MOJADOS

Valeria Bertucelli (Lluvia) Nada más dramáticamente complejo que narrar una historia de amor imposible en medio de un temporal. Ese parece ser el mayor desafío que enfrenta la directora Paula Hernández en el filme Lluvia (2008). El siguiente reto, sostener casi dos horas de metraje con sólo una pareja frente a cámaras, sin la intervención de personajes secundarios. Es cierto, la nueva productora Patagonik no escatimó talentos para la puesta y esto ayuda para sostener la historia.


Desde la impecable fotografía de Guillermo Nieto (colaborador de Pablo Trapero y Ulises Rosell), la dirección artística de Mercedes Alfonsín (El aura – 2005, Monobloc – 2004 y Luna de Avellaneda – 2004), hasta la producción ejecutiva de Juan Vera (El niño de barro – 2007, El hijo de la novia – 2001), el rubro técnico es un verdadero lujo. Acaso quien menos pergaminos tenga para exhibir sea su directora. Quien se hizo conocida en el 2001 con Herencia y volvió a alumbrar el año pasado con la aséptica Familia Lugones. Pese a ello, logra un producto de gran nivel visual, con el condimento exacto de saturación, el punto justo de desenfoque y el ángulo correcto para mostrar cada toma.

De qué va. Hace tres días que no para de llover en Buenos Aires y el auto de Alma se encuentra atascado por una manifestación. De pronto Roberto abre la puerta del vehículo y se mete dentro. ¿De donde escapa este señor? ¿Por qué está tan sola Alma? Cuestiones que se iran develando paulatinamente.

Al hueso. Si hay algo que tiene para ofrecer Lluvia son interrogantes. Demasiadas intrigas y misterios que muchas veces, se resuelven a destiempo o cuando el espectador perdió elErnesto Alterio y Valeria Bertucelli interés en su desenlace. Para empezar a disfrutar de la historia, hay que soportar un prólogo demasiado extenso, que en lugar de caracterizar a los personajes, los termina desfigurando. Uno cuestiona por qué Alma, una chica lúcida y prudente se baja de su coche en medio de un embotellamiento para comprar una petaca de whisky. Por qué Roberto, un extranjero de buen pasar, corre por una autopista con una mano ensangrentada. Acaso el truco está en hacer creer lo qué no es para aumentar las sorpresas. Quien sabe.

Más allá de este tropiezo, la conexión de los personajes tarda en establecerse, pero cuando se logra, es sólida y se sostiene sin flaquezas. El papel más simple y carismático le tocó a Valeria Bertucelli. Ella hace de chica argentina conflictuada. Algo que seguramente, le habrá tocado representar en la vida real. En cambio, Ernesto Alterio (sí, el hijo de..) tiene la responsabilidad de ser un tipo juicioso, casado y con una hija, que encima juega de visitante. Todas esas imposiciones le quitan brillo a su despliegue, porque precisamente, su rol es el de un tipo opaco, que tiene una vida resuelta y sin traumas.

En definitiva. Una historia pequeña pero emotiva, que yendo de menos a más, logra exponer que al final de cualquier tormenta siempre sale el sol. Ideal para melancólicos.
Score 6/10


TITULO: Lluvia
ORIGEN: Argentina
AÑO: 2008
DURACION: 110 minutos
DIRECTOR: Paula Hernández
REPARTO: Ernesto Alterio y Valeria Bertucelli
GUION: Paula Hernández
MUSICA: Sebastián Escofet
FOTOGRAFIA: Bill Nieto
MONTAJE: Rosario Suárez
WEB OFICIAL: http://www.lluvialapelicula.com/



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MUNDO NUEVO

escena de The Mist Tres filmes que abordan una temática similar: el fin de la humanidad, pero con una mirada muy diferente. Mientras La hora fría (2006) se propone reflexionar sobre la soledad y el encierro, The Mist (2007) aspira a entretener y Tooth and Nail (2007) se conforma con llenar la pantalla de sangre. A este trío se le puede sumar la reciente I Am Legend (2007), cuyo mayor anhelo es la comercialización del producto. Dejemos esta última a los financistas y vayamos un poco más en profundidad con las otras.

Pese a la brecha que las separa, las tres tienen varios puntos en común. Porque todas recurren al horror para retratar la situación de un grupo de sobrevivientes a quienes los amenaza una fuerza exterior. Las armas así como los alimentos son escasos. Esto deriva en fuertes discusiones para ver quien está mejor capacitado para ser el líder. En algún punto de la historia, todas se plantean la búsqueda de sobrevivientes y la mudanza del refugio. Como para desviar la atención en algunos tramos cruciales o llevarla a su pico más alto, el papel secundario lo ocupa un niñito/a que entra o sale de los conflictos según la ocasión.

Si hubiera que definirlas por su ideología, La hora fría respondería al campo de la intelectualidad, escena de La hora fríaporque su fin es generar sorpresa a través de una estética independiente. The Mist (La niebla) dirigida y adaptada por Frank Darabont, es un típico producto de masas, que combina varios tópicos del terror clásico de los 70’ en una misma producción. Tooth and Nail (Con dientes y uñas) está orientada a un público adolescente que no se deja impresionar con palabras. Mientras que la primera fue escrita y dirigida por el español Elio Quiroga, la segunda está basada en el libro homónimo del señor Stephen King. La otra, para no ser menos, fue guionada y conducida por Mark Young, lo que se dice, un cuatro de copas absoluto.


A pesar de que el apocalipsis es el centro de la ficción, la trama sólo avanza cuando alguien es asesinado o desparece. Pero mientras que La hora fría está más relacionado con lo sobrenatural y el misterio, The Mist recurre a los valores morales para sostener la tensión en el relato y Tooth and Nail, pobrecita, no sabe bien para donde disparar y se defiende a palazos.
De todas, la española es la más profunda, logra atrapar más fácilmente al espectador y los personajes están mejor desarrollados. Se nota que las criaturas que aparecen son de animación computarizada, pero como están bien dosificadas, no se termina de adivinar el truco. La de Frank Darabont es pura adrenalina. No escena de Tooth and Nailterminan de bajar los títulos de presentación que el conflicto ya está planteado y la acción se destapa sin tregua. Los bichos que aparecen son dibujitos escapados de un videojuego, pero al ofrecer una utopía tan entretenida y cambiante, se toleran estos deslices. Nuestra tercera en discordia, pese a que persigue la causa y no la consecuencia, es quien logra un mayor suspenso en sus comienzos. Claro que esta sensación pronto se disipa. Pese a contar con un elenco de figuras clase B (Michael Madsen, Vinnie Jones, Robert Carradine, Rachel Miner) en lugar de aprovechar la experiencia que le pueden aportar estos actores, el torpe de Mark Young los van liquidando sistemáticamente, una vez que les enfocó el rostro. Que pichonazo.

En definitiva, como para colar algún númerito y pasar revista, decimos:
La hora fría (presente) ------- ------------tiene un 6/10
The Mist (sí)-------- The Mist (acá) ------va con 5/10
Tooth and Nail (levanta la mano en silencio) ------3/10 (a marzo, caracho)

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