Más estenos y cartelera de cine Encontrar el punto justo en una comedia dramática requiere el mismo criterio que para coordinar un plato elaborado. Si le falta sabor o le sobra emoción, todo se va al tacho, porque el paladar de los comensales tiene su punto de sensibilidad. A esta prueba de sabores se enfrenta P.S. I Love You, una historia con envoltura de simpatía y corazón de llanto.
Si hay un recurso que este filme sabe manejar con prudencia son los tiempos del amor y las adversidades. Aunque en algunas escenas estos sentimientos se mezclan, nunca llegan a superponerse. Lo cual es un gran mérito, porque hay momentos para reír, otros para entristecer y en la distancia que separa la delicia del suspiro, se corre una cortina de situaciones neutras. Como para que nadie salga escurriendo el pañuelo ni agarrándose la panza.
Además de un elenco que sabe jugar con los gestos y conoce al dedillo el decálogo de la novela rosa, detrás de ellos hay un director como Richard LaGravenese, que cierra el ángulo para que no se filtren los golpes bajos o el romanticismo de salón. Un detalle de agradecer son los diálogos, que no intentan subestimar al espectador ni tampoco hacerlo sentir que para disfrutar de la trama, hay que manejar un código doméstico.
De qué va. Desde hace nueve años que Holly está en pareja con Gerry, un joven irlandés muy entrador. Mientras hacen planes para tener hijos y mudarse a una casa más grande, el muchacho fallece inexplicablemente. Holly deberá rehacer su vida con la ayuda de sus amigas y también, con el apoyo de Gerry.
Al hueso. Hay fórmulas de manual que nunca fallan y aunque todos las conocen, no son tan simples de llevar a la práctica. Una de las máximas indica que para despejar la tormenta de melodrama nada como un chiste a tiempo. Pero lograr un gag efectivo no implica burlarse de los defectos ajenos, escarnecer al más débil o abusar del humor escatológico. P.S. I Love You logra colar algunos gags memorables, que sin ser ofensivos, divierten. Como cuando Lisa (Denise Hennessey) encara a todos los hombres solteros de una fiesta y con una sonrisa sugestiva les pregunta ¿estás casado? ¿sos gay? ¿tenés trabajos? El problema que no todos cumplen estos requisitos y la ex Friends, termina por huir despavorida.
El punto más flojo, porque convengamos que siempre los hay, es la música. La banda de sonido está muy mal aprovechada. La correcta elección de un tema asociado al contexto podría haber potenciado el efecto amor/ tragedia/furor. Pero en lugar de instalar un hit en las múltiples situaciones en donde los personajes cantan o escuchan discos, escogieron tracks que debilitan la ambientación, no aportan ninguna sensación y pasan desapercibidos. Qué va hacer, nadie es perfecto.
En definitiva. Una historia para disfrutar sólo o en pareja, con buenas actuaciones y la delicadeza necesaria para divertir y lagrimear.
Score 7/10
TITULO: Posdata te amo
ORIGINAL: P.S. I Love You
ESTRENO: 28 de febrero (en Argentina)
ORIGEN: EE.UU
AÑO: 2007
DURACION: 126 minutos
DIRECTOR: Richard LaGravenese
REPARTO: Hilary Swank (Holly Kennedy), Gerard Butler (Gerry Kennedy), Lisa Kudrow (Denise), James Marsters (John McCarthy), Jeffrey Dean Morgan (William), Gina Gershon (Sharon McCarthy), Kathy Bates (Elizabeth), Dean Winters (Tom), Harry Connick Jr. (Daniel Connelly)
GUION: Richard LaGravenese y Steven Rogers; basado en la novela de Cecelia Ahern
MUSICA: John Powell
FOTOGRAFIA: Terry Stacey
SITIO OFICIAL
NAUFRAGIO EMOTIVO
CON ACENTO FRANCES
Será porque resulta simpático echarle la culpa de todo a la modernidad o porque el inglés se convirtió en un referente lingüístico, que la chanson francesa fue perdiendo parte de su pelaje. Una de sus exponentes contemporáneas es la áspera Camille, que acaba de grabar un nuevo disco íntegramente en inglés. Pero si la globalización te quita, algo a cambio también te da. La influencia del género se hace sentir en otras artistas, como Adele, la joven promesa del Reino Unido, o la recuperada Madita, que desde Austria dispara con Too.
Pero volviendo a Camille, quien cobró notoriedad por ser una de las integrantes del groupe Nouvelle Vague, que se dedica a desempolvar versiones ajenas para agregarles un toque francés. Pero cuando está sola, la enigmática Camille Dalmais logra colar una tajada de sol en un día de lluvia y con su vanidad, ventilar la transpiración del verano. Y si hasta aquí no hizo más que llenar al mundo con promesas que nunca se concretaban, en Music Hole (2008) su tercer trabajo en estudio (hay un cuarto en vivo) logra definir su identidad musical y dejar de lado esa tibieza de exegeta que mostró en sus discos anteriores. A mitad de camino entre lo experimental, la canción naïf y la electrónica, la cantante ofrece una combinación de sabores intensos.
Como para cautivar al oyente más reacio, el disco arranca con la soltura de Gospel With No Lord, una pequeña muestras de lo que vendrá y sin dejar que la melodía se atragante, salta a la bossa nova de Canards SAuvages. Pero al experimentar cierta comodidad y pretender anticipar las intenciones musicales del intérprete, en The Monk, Camille mete el primer cambio de marcha, donde incursiona en la opera clásica y paso siguiente, en Money Note, desorienta con un mantra bursátil. Acaso la mejor combinación de tonalidades se logre en Katie's Tea, un track con un final de película. Un disco para escuchar sin ser visto, una sinfonía para ver sin ser escuchado.
SIN PALABRAS
Al momento de escoger un filme, el espectador pone en juego una serie de variables. En esta elección hay gran cuota de intuición, una parte de esperanza y una ciega confianza que avala esta decisión. Muchas veces, esta apuesta sorprende por lo inesperado y otras, no hace más que confirmar un mal pálpito. Si alguien trazó un pronóstico para ver Untraceable, lo mejor es que evite la influencia de estas líneas.
Que hubiera sucedido si al siniestro Jigsaw (Saw, aka El juego del miedo) un alma caritativa le hubiera enseñado los secretos informáticos para controlar sin ser visto. Respuesta. El resultado sería Untraceable. Un filme carente de toda aspiración estética, cuya única ambición es empañar con sangre, la imperfecta visión de los adolescentes. La especulación que habita en cada fotograma es, si Saw (2004/5/6/7) estiró sus atrocidades a cuatro filmes consecutivos, pudo ganar plata y tiene miles de seguidores, porque no hacer uno que sin ser idéntico, al menos, resulte parecido.
De qué va. Un departamento del FBI que se dedica a detectar fraudes informáticos se enfrenta con un psicópata que opera a través de la web y es imposible detectar sus movimientos.
Al hueso. Pero no todo está perdido. La primer media hora ofrece cierto suspenso, combinado con algunas gotitas de intriga. Pero lo que se presentaba como un filme convencional aunque entretenido, se viene abajo y de los escombros, nace una parodia al género de horror, que no aporta nada original y encima se apropia, sin pedir permiso, de los recursos más convencionales.
Uno puede tolerar que en el filme se muestre un baño de sangre si a cambio, se le hace entrega de un argumento inteligente, con situaciones de tensión y dramatismo. Ahora, si la carnicería llega escoltada por las incoherencias más desopilantes, no hay justificativo que la salve del fuego. Como para entender esta burla al espectador, imaginemos que el maniático está acorralado en una habitación sin ventanas. Llega la policía y cuando abre la puerta, el cuarto está vacío. Uno supone que la fuga va a tener una explicación, pero no. Desapareció. Y sí, la pregunta que cualquiera se haría mientras bajan los títulos es ¿por qué la elegí? Vaya a saber.
En definitiva. Una verdadera pérdida de tiempo, ideal para ver en el cable, un viernes a la noche, mientras se prepara una cena romántica.
Score 3/10
TITULO: Untraceable
ORIGINAL: Sin rastro
ESTRENO: 24 de abril (en Argentina)
ORIGEN: EE.UU
AÑO: 2008
DURACION: 100 minutos
DIRECTOR: Gregory Hoblit
REPARTO: Diane Lane (Jennifer Marsh), Billy Burke (detective Eric Box), Colin Hanks (Griffin Dowd), Joseph Cross (Owen), Mary Beth Hurt (Stella), Daniel Liu (Tom Moy), Perla Haney-Jardine (Annie), Peter Lewis (Richard Brooks), Chris Cousins (David Williams), Brynn Baron (Sra. Miller)
GUION: Robert Fyvolent, Mark R. Brinker y Allison Burnett
MUSICA: Christopher Young
FOTOGRAFIA: Anastas Michos
SITIO OFICIAL
TORMENTA DE IDEAS
Muchos consideran a la escritura como el arte de la soledad. Será porque la concentración está asociada al aislamiento o porque los grandes escritores cultivaron el destierro voluntario. Para revertir este concepto bizantino, un grupo de cinco pensadores italianos asociaron sus ideas para dar forma a Wu Ming: la primer escritura colectiva de masas.
Pero la noción Wu Ming (según su pronunciación en mandarín, puede significar “cinco nombres” o “anónimo”) va mucho más allá de una ruptura con la individualidad del intelecto. Aunque estos boloñeses se dedican a publicar Best Seller, son partidarios de promover la guerrilla comunicativa y el sabotaje cultural. Su reclamo apunta a una libertad de expresión absoluta y a privilegiar la importancia de la obra sobre el reconocimiento de quien la produce.
En consecuencia con esta postura, sus libros están enmarcados bajo la ley del Copyleft. Es decir, que se permite apropiar del contenido del mismo, siempre y cuando se cite a la fuente y no guarde fines comerciales. Por eso, mucho de sus textos se pueden leer gratis en diferentes páginas. Incluso, tienen un sitio oficial en español con varias traducciones libres de su obra.
En varias entrevistas, lo Wu Ming se promocionan como "un laboratorio de creaciones literarias". Entre sus logros se cuenta la invención de un género titulado “la novela histórica”, cuyo objetivo es una reconstrucción tan detallada de época que el personaje de ficción termina por convertirse en un ente real. Uno de sus expresiones más celebradas es aquella que sostiene que "las historias son hachas de guerra que hay que desenterrar".
El colectivo Wu Ming se dio a conocer en el año 2000, con la novela Q, que firmaron bajo el mote colectivo de Luther Blisset. Este nombre, hace referencia a un jugador de fútbol jamaiquino, que a principio de los ochenta pasó por el club AC Milán. Por mera simpatía o consonancia lingüística, el movimiento cultural europeo se apropió del nombre Luther Blissett y lo utilizó como un seudónimo para suscribir acciones ligadas a la estética o la política.
Ya en 2003, y bajo su actual designación, publicaron 54. Este año regresaron con Manituana, primera entrega de una trilogía sobre la Revolución Norteamericana. Además, son coautores de la autobiografía de Vitaliano Ravagli, antifachista y veterano de las guerras de liberación en Indochina ("Hachas de guerra", Tropea, 2000) y de Esta revolución no tiene rostro. Y aunque el nombre verdadero de estos letrados no es ningún secreto(Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Luca Di Meo, Federico Guglielmi, Riccardo Pedrini) públicamente, prefieren darse a conocer como Wu Ming 1, 2, 3, 4 y 5. Que así sea.
ENTRE CANIBALES
Quizás uno de los proverbios más coreados por el común de la gente, sea aquel que dice “no hay mal que por bien no venga”. En esa máxima del optimista, que encuentra un consuelo aun en las circunstancias más desgraciadas, se mira The Savage, un típico producto del cine independiente norteamericano, con un guión bien elaborado y convincentes actuaciones de sus figuras.
Uno de los grandes méritos que tiene el filme es la sinceridad. Gran parte de la responsabilidad cae sobre de la directora Tamara Jenkins, que siempre tuvo en claro que es lo que se iba a contar y como. Luego de algunos cortos (Family Remains 1993) que revelaron su talento para captar conflictos filiales, en su segundo largometraje, (Slums of Beverly Hills – 1998 fue el debut) Jenkins vuelve a ofrecer un nuevo enfoque sobre las relaciones familiares disfuncionales. Aunque tampoco es cuestión de olvidarse de Alexander Payne, quien sin duda habrá aportado su experiencia en la caracterización de personajes bonachones (Sideways -2004) y los complicados reveses en las relaciones humanas (Election - 1999).
De qué va. Los hermanos Savage son dos intelectuales que deben enfrentar una carga que nunca hubieran imaginado: hacerse cargo de un padre senil, con el que nunca los unió una gran relación.Al hueso. The Savage confecciona uno de los retratos más convincentes de una sociedad individualista, donde los problemas personales están siempre por delante de los ajenos. En esa exacerbación del egoísmo, es inadmisible que alguien vaya a dedicarle su tiempo a otra persona, ni mucho menos, concederle algún favor ocasional. Y cuando no queda más remedio, porque se trata de un familiar directo, el proceso se debe cumplir rápido y sin vuelta. Para que termine cuanto antes.
La historia sobrevuela una segunda trama, que es una consecuencia inmediata de la primera. ¿Qué hacer con los octogenarios? En el modelo actual de belleza, el principal mecanismo de seducción no es la hermosura sino la eterna juventud en lo físico y mental. Y como nadie anhela envejecer, enfrentarse a un anciano es exponerse a la fuente del contagio. Es aceptar que somos humanos y vamos camino a la muerte. Lo que no sospechan los hermanos Savage es que en realidad, no están cuidando a su padre, sino a ellos mismos. Están perdidos de tanto materialismo acumulado, de esa soledad que los convirtió en seres hoscos, sin amor, que no soportan el dolor del otro, porque creen que con el suyo es demasiado. Pero la vida siempre sorprende, incluso, cuando sólo queda una vuelta de página para terminar el capítulo.
En definitiva. Para ver y reflexionar, sin golpes bajos, con algunos toques de humor, yendo directo al problema, sin escalas ni intermediarios.
Score 7/10
TITULO: La familia Savage
ORIGINAL: The Savages
ESTRENO: 1º de mayo (en Argentina)
ORIGEN: EE.UU.
AÑO: 2007
DURACION: 113 minutos
DIRECTOR: Tamara Jenkins
REPARTO: Laura Linney (Wendy Savage), Philip Seymour Hoffman (Jon Savage), Philip Bosco (Lenny Savage), Cara Seymour (Kasia), Peter Friedman (Larry), Gbenga Akinnagbe (Jimmy), Tonye Patano (Srta. Robinson), Guy Boyd (Bill), David Zayas (Eduardo), Debra Monk (Nancy Lachman)
GUION: Tamara Jenkins
MUSICA: Stephen Trask
FOTOGRAFIA: Mott Hupfel
WEB OFICIAL: http://www.lafamiliasavages.es/
EL ACTO EN CUESTION
Desde que el artificio se estacionó en un rincón oblicuo a la realidad (algo que los especialistas apellidan minimalismo) es que el arte se convirtió en una razón de artistas. Y desde que el vacío puede ser vestido de vanguardia y gozar de un aplauso sin palmas, se instaló la decadencia. Una cifra más en la muerte anunciada del artista tuvo lugar estos días en Alemania.
La crónica del matutino Rheinischen Post destaca la curiosa visión de Gregor Schneider, un esteta cultural cuya mayor ambición es exponer en un museo, a una persona moribunda y erradicar así, uno de los últimos tabúes sociales.
Este ilustrado teutón de 39 años, en declaraciones exclusivas al diario Die Welt manifestó que "la muerte y el camino hacia ella son desgraciadamente hoy en día un sufrimiento”. Por eso, su intención es mostrar la belleza que hay en lo sin vida.
Sin que el repulgue mandibular oscile con sus inflexiones orales, el artista aclaró, para que celebridades de la talla del Canibal de Rotemburgo no se apersonen en la muestra “la puesta se va a desarrollar con el consentimiento de los allegados de la víctima”. Pero como sabe que nadie querrá asumir semejante riesgo, redobló el monto y si ningún museo acepta la propuesta, podría usar su casa en la ciudad de Mönchengladbach para el acto en cuestión. Y para demostrar que voluntad no le falta, ya encontró un nombre para la instalación: Das Tote Haus Ur (algo así como "La hora de la muerte"). Que actitud más optimista.
EN CLAUSTROFOBIA
Quienes extinguieron hasta el último bocado de Cloverfield y ahora deseen pasar al siguiente plato, al observar con detenimiento la carta hallarán un postre muy concentrado llamado [Rec] (2007). Si uno se deja guiar por el envase o su nombre de origen, lo más probable es que nunca se lo lleve a la boca, porque en lugar de estar pensado para agradar, su intención es producir indigestión.
Por una cuestión de alcance o presupuesto, [Rec] no tuvo ni tendrá la maquinaria especulativa de Cloverfield, aunque su argumento o la voluntad que la conduce, haya hecho mérito suficiente para estar en el mismo escalón. Es cierto, la otra goza de unos efectos formidables y el desarrollo de la acción es uniforme. [Rec] es un filme español que funciona a base de explosión. Cuando logra hacer combustión, la onda expansiva no deja nada en pie. El problema reside en ese lapso que medía entre el inicio del fuego y su detonación. Demasiados momentos intrascendentes para una historia que sin sumar los títulos, no pasa de los 70 minutos.
De qué va. Una reportera hace una nota en una estación de bomberos. Su intención es mostrar como actúa esta dotación de salvataje desde el lugar de los hechos. A la primera alarma, se sube arriba del camión y lo insólito se pone en marcha.
Al hueso. Por una de las casualidades del cine, dos producciones similares desde lo estético aparecieron con muy pocos meses de diferencia. Hablamos de Cloverfield y [Rec]. Y si bien esta última logró tocar cartel unos meses antes, nadie podría dudar que se trató de una coincidencia. La película de la dupla catalana Jaume Balagueró y Paco Plaza logra comunicar la claustrofobia y la desprolijidad de las filmaciones hechas con la cámara en mano, aunque abuse de los cortes abruptos de imagen y los sacudones. Y si bien las reglas del género se construyen en base al vértigo de lo espontáneo y el audio sucio de la escena, hay recursos menos engañosos para trasmitir realismo.
Pese a todo, la historia está muy bien lograda. Acaso una de sus grandes virtudes sea la de respetar sus límites geográficos. Sabe hasta que punto arriesgar con la cámara y cuando detenerse al filo de lo verosímil, porque es invadida por el territorio de lo convencional. Pero lo que seguramente define toda la obra es el final, que como pocos, logra conmocionar al espectador.
En definitiva: interesante como prueba de género, muy bien hilvanados los aconecimientos. No apta para enfermos cardíacos.
Score 6/10
TITULO: [Rec]ESTRENO: Sin fecha confirmada en Argentina.
ORIGEN: España
AÑO: 2007
DURACION: 85 minutos
DIRECTOR: Jaume Balagueró y Paco Plaza
REPARTO: Manuela Velasco (Ángela), Ferrán Terraza (Manu), Jorge Yamam Serrano (Sergio), Carlos Lasarte (César), Pablo Rosso (Marcos), David Vert (Álex), Vicente Gil (policía), Martha Carbonell (Sra. Izquierdo), Carlos Vicente (Guillem), María Teresa Ortega (abuela), Manuel Bronchud (abuelo), Claudia Silva (Jennifer)
GUION: Luiso Berdejo, Paco Plaza y Jaume Balagueró
MONTAJE: David Gallart
FOTOGRAFIA: Pablo Rosso
WEB OFICIAL: www.recmovie.com
LOS DESFACHATADOS
Decir que los Babasónicos son el grupo más constante del rock argentino no es arriesgar demasiado. Decir que Mucho (2008), su noveno disco oficial [sin contar remixes, lados B, ni en vivo] está a la altura de los anteriores, es otro cantar.
El gran mérito de esta agrupación de Lanús es que no se dejó emborrachar por el éxito y luego del reconocimiento general que les llegó con Anoche (2005), no bajaron la guardia y con Mucho consiguen mantener un invicto que muy pocas bandas logran conservar en el tiempo. La fórmula clásica del rock, esa que habla de un disco pasable, otro mediocre, para destaparse con un tercero excelente, no se aplica en este caso, porque todos marchan a la par.El disco pega de entrada y lo hace con Pijamas, segundo tema de la placa y primer sencillo de difusión. Se trata del típico hit de avanzada que a la segunda pasada se cuelga de la memoria. Su intención no es perdurar sino promover una entrada accesible para quienes llegan al grupo por primera vez. Acaso el mejor momento de Mucho aparece con Rabioso, que se inscribe en esa frecuencia de rock sureño inaugurada por Desfachatados. El sonido característico de bolero neo retro, que no despega de ese surco impreciso que separa la ironía del homenaje, sigue vigente en Escamas.
Por lo demás, los Babasónicos marchan por la senda iniciada por Jessico (2001) donde apuestan a temas simples, rítmicos, cortos, basados en la multiplicación de un estribillo adherente. Como ocurre en Microdancing, donde se repite la frase “haciendo lo que más te gusta” como un mantra del movimiento cotidiano. El disco fue producido por los propios Babasónicos y mezclado en Inglaterra por Phill Brown (Dido, Bob Marley, Robert Palmer), el mismo ingeniero de sonido que ya había trabajado en Anoche (2005).
CURADOS DE ESPANTO
Con el elogio de lo oculto y las maldiciones ancestrales, el cine de terror oriental renovó la sensibilidad del miedo, perdida por el efecto de engendros pegajosos o psicópatas encapuchado que se regeneran al infinito. Atentos a esta tendencia, la industria comenzó a imitar ese modelo tan promisorio. Y lo que se inició con un convincente The ring (2002) llegó a rebalsar el vaso con la gota en The eye (2008).
Y es que la repetición de un mismo gesto termina por automatizarse y lo que una vez fue terror, a la cuarta se convierte en burla. Algo que a esta altura provocan esas chicas con camisón blanco y pelo largo que se arrastran con sus uñas, los nenes de ojos saltones y piel blanca, las figuras enigmáticas que cruzan corriendo delante de cámara y tantos otros recursos gastados por el abuso.
Las mejores versiones del cine oriental llegaron con The Grudge (2004), donde el propio Takashi Shimizu realizaba una adaptación de la saga Ju-On (2000) y Dark Water (2005), donde Hideo Nakata, re escribía el guión de Honogurai mizu no soko kara (2002) para que se luciera el brasilero Walter Salles. En esta apuesta no había secretos de cajón. La premisa que pareció impulsarlos fue: estos filmes son exitosos porque los vio mucha gente [por lo tanto] si muchos saben de que se trata, hay que entregar algo distinto.Pero parece que es más simple duplicar cada fotograma con ciega impunidad. Y donde aparece un rostro asiático, reemplazarlo por uno de rasgos occidentales; de preferencia, rubia, con pechos esbeltos y una pésima condición actoral. Los fraudes más bochornosos llegaron con las secuelas The Ring Two (2005) y The Grudge 2 (2006). Y cuando se pensaba que no podía haber algo tan degradante, sacaron a relucir Pulse (2006), una versión explícita de la majestuosa Kairo (2001) de Kiyoshi Kurosawa. Toda la sutileza poética y la belleza estética de esta última, era sustituida por acción, despliegue y una explicación detallada de cada movimiento sospechoso.
Para el postre quedó la árida Jessica Alba, que con su cuerpo exuberante y su expresión de medio punto, compone a la cieguita Sydney Wells de la versión norteamericana de The eye (2008). Y si bien hay que reconocer que los que no vieron la versión de los hermanos Pang (Gin gwai - 2002) pueden llegar a pegarse algún julepe, los que sí lo hicieron, no podrán evitar indignarse. Porque la intención no es sólo tratar de copiar a la original sino también remedar una tradición cultural que no acepta transcripciones. Porque la construcción social del espanto no tiene el mismo significado para un asiático, un latino o un europeo. Y pretender universalizar estos valores es tan arbitrario como suponer que somos todos iguales. Cuando se sabe que no es así. Mal que le pese al señor globalización.
10 pista para seguir al cine oriental
V DE VIÑETA
En una época de héroes reblandecidos por la exposición mediática, cualquier mequetrefe con capa y antifaz salta de las viñetas al cine. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo de papel y témpera, en donde sólo podían sobrevivir los más aptos. En aquellos años, un señor llamado Alan Moore, padre entre otros de Watchmen, V de Vendetta y From Hell, insinuaba que los cómics no eran sólo para entretener a los niños.
Además de ser uno de los fundadores de las historietas para adultos, este ilustrador y guionista británico se destaca por una exquisita galería de personajes. Pero a diferencia de otras animaciones, las de Moore se basaban en argumentos demasiado sofisticados y profundos para un público sin exigencias. Sus planteos escapaban a la flexibilidad de lo cotidiano para adentrarse en mundos habitados por adalides capaces de realizar las acciones más nobles o expresar comportamientos aberrantes.Pero más allá de todos estos triunfos y la gran cantidad de seguidores, Alan es todo un personaje en sí mismo y un confeso admirador del escritor William Burroughs. Con su colosal barba multicolor, los añillos y dedales que visten cada uno de sus falanges y la decisión de recluirse indefinidamente para dedicarse a la magia, lo han convertido en toda una leyenda viviente. Desde muy pequeño colaboró con la revista Marvel UK y 2.000 A.D hasta llegar a la Warrior. Desde el año 1984, se mudó al mercado estadounidense y allí terminó de confirmar su genio.
Una de sus series más tempranas y personales fue V de Vendetta (1983-1987). En esta novela gráfica constituida por diez libros, fue editada originalmente por la revista Warrior. La historia que en 2005 fue llevada al cine por los hermanos Wachowski muestra como un régimen totalitario denominada Norsefire asume el poder en el Reino Unido. Aunque este gobierno se encarga de impartir miedo y desconfianza, un enigmático personaje que esconde su rostro con la máscara del conspirador Guy Fawkes, inicia una campaña para derrocar a las autoridades. Una de las frases memorables de “V”, influido acaso por Domingo Faustino Sarmiento es "¿Querías matarme? Bajo esta capa no hay carne ni huesos que matar. Sólo hay una idea. Las ideas son a prueba de balas."
El otro gran punto alto de Moore, junto con el dibujante Eddie Campbell, lo obtuvo con From Hell (1989-1999), que en 2001 fue llevada al cine con el mismo título y tuvo a Johnny Depp y Heather Graham en los papeles estelares. Este cómic que sigue los pasos de Jack el Destripador, se presenta como una crítica del guionista al período victoriano, donde abundan las desigualdades sociales. Así, el motor de arranque del argumento sostiene que los asesinatos eran el resultado de una conspiración para ocultar el nacimiento de un hijo ilegítimo del príncipe Alberto Victor, duque de Clarence, nieto de la reina Victoria. La historia fue difundida inicialmente por Taboo. Cuando esta revista cerró, fue publicada por Tundra Publishing y Kitchen Sink Press en diez volúmenes, entre 1991 y 1996. Un apéndice denominado, From Hell: The Dance of the Gull-Catchers, apareció en 1998. La serie recopilada en un solo volumen, fue editada en Eddie Campbell Comics, en 1999.
En una entrevista reciente , Moore comentó que su mente la ocupan tres grandes proyectos: la nueva entrega de Liga de los Hombres Extraordinarios, The moon and serpent bumper book of magic, un libro sobre magia opuesto a Promethea y una novela bautizada Jerusalén. Allí, el cronista sacó el tema de la sociedad de control. Con cierta desilusión Moore respondió “sí, y no es nada gratificante saber que mis ficciones se convierten en profecía. Watchmen fue pionero en mostrar una masacre civil en el centro de Nueva York. Y además en el subtexto estaba la idea de que la matanza interesaba a los gobernantes, como en el 11-S. Y al concebir Vendetta, en los ochenta, pensaba que para transmitir la asfixia de la vida en un estado totalitario lo más espantoso era utilizar las cámaras. Y ahora resulta que mi ciudad recuerda a la isla de El Prisionero.”
Y si bien el albedrío sexual siempre fue un tópico dominante en Moore, con el éxito de Lost Girl, su intención es ir un paso adelante. En palabras de Chris Staros, quien edita la mencionada viñeta, “la intención de Moore es reinventar la pornografía como algo literario, inteligente, exquisito y humano”. Para llevar adelante Lost Girl, contó con la pluma de su mujer Melinda Gebbie. La historia involucra a tres mujeres: Alice, Dorothy y Wendy, que se encuentran en un hotel de lujo y se dan cuenta que tienen un pasado en común. Aunque no hay una referencia directa, las tres son las protagonistas de los grandes cuentos para niños del siglo XIX. Hablamos de Alicia en el País de las Maravillas, El Mago de Oz (Dorothy) y Peter Pan (Wendy). Claro que aquí desatan sus pasiones sexuales en medio de una sociedad pacata y conservadora.
OSCURA ELECTRICIDAD
Aunque suene a invento moderno, el Synth Pop es un género que ya tiene sus añitos. Su origen se remonta a principios de los 80’, donde debutó con el nombre de New Wave. En los 90 se mezcló con la resaca del Post punk y el Glam rock y evolucionó al Tecno Pop. Acaso uno de los grupos más representativos de la actualidad sea Ladytron, quien está a punto de editar su cuarto disco, titulado Velocifero (2008).
A este cuarteto de Liverpool que bajó su nombre de un tema de Roxy Music, le cuesta subir a un escenario y cuando lo hacen, se enfundan en trajes oscuros, para que el público no se distraiga con algo tan superfluo como la vestimenta. Su pasado data de 1998, cuando Reuben Wu y Daniel Hunt se cansaron de pinchar discos por el mundo y decidieron establecer una marca propia. Sobre la marcha se colgaron del micro las voces, Helena Marnie y Mira Aroyo, una DJ búlgara que conocen en un viaje por el este de Europa.
De su escueto menú, el mejor plato para quienes buscan una suculenta entrada es Witching Tour (2005), un disco que escapa de la oscuridad para reincidir en la melancolía, siempre acompañado por sus cuatro sintetizadores Korg, uno para cada miembro, que le dan ese sonido que algunos califican como Electroclash. En cuanto a su lanzamiento más reciente, todavía no maduró lo suficiente como para encasillarlo. Sí se puede afirmar que el sonido, con la herrumbre que orilla cada composición, viene con bastante voltaje. Lo más firme The Lovers (con olor a Bauhaus), lo más blandito Tomorrow (con aroma a Pet Shop Boys) y el corte de difusión Black Car (con un parentesco de Kraftwerk) se puede palpar aquí.
FRAGMENTADO
Hay gente que tiene las puertas del infinito siempre abiertas y toda la fealdad de la que son capaces, no servirá para mover un solo nervio de su verdugo. Uno de estos privilegiados es un vecino ilustre del barrio de Palermo, nos referimos al señor Francis Ford Coppola quien luego de 10 años de prudencia, volvió a dirigir una película. Se trata de la inescrutable Youth Without Youth (2007).
Como para demostrar que la trilogía de El padrino (1972-74-1990) y Apocalypse Now (1979) son cosas del pasado y para tomar distancia de los tropiezos que significaron Jack (1996) y The Rainmaker (1997), el señor Coppola decidió llevar su apuesta al terreno de lo experimental, con un filme de corte fragmentario. Pero como a los grandes estudios no les cierra esta ecuación y prefieren un cuentito que no deje afuera al gran público, debe buscar lugares que le ofrezcan algún beneficio económico para subvencionarlo él mismo. Así, Youth Without Youth fue rodada en Rumania y su siguiente proyecto, Tetro (2009) tendrá como base a la República Argentina.
El filme en cuestión ofrece una mirada metafísica sobre las relaciones humanas. La clave para vulnerar su cerrojo está en la referencia que el protagonista hace del sueño de Chuang Tzu, quien una vez soñó que era una mariposa. Y al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu. La disyuntiva que plantea la historia es si en el sueño sólo existe el soñador y los demás personajes son una ilusión del durmiente. En ese caso, la realidad puede ser pensada como la pesadilla onírica de una mente superior, en donde cada individuo cumple un determinado rol dentro de aquel letargo. ¿Se entiende?
De qué va. Dominic Matei es un senil profesor de lingüística que al cruzar la calle, literalmente, lo parte un rayo. Y no sólo sobrevive al accidente, sino que en el hospital, en lugar de desmejorar, inicia un lento proceso de rejuvenecimiento.
Al hueso. La fascinación de Coppola por la ciencia ficción no es un capricho moderno. Ya en el
Aunque Youth Without Youth está rodado con esos toques que sólo le puede aportar alguien que visitó el Olimpo, también tiene ese tono de cine independiente para festivales. Es una historia que para funcionar, exige mucho del espectador. Para meterse en el relato, se requiere una gran lucidez. Una breve desatención hacia esos pasadizos de fuga, pueden provocar un cortocircuito irreparable con el filme.
En definitiva. Un argumento hermético, difícil de abordar, para ver uno de esos días en los que en lugar de buscar algo para despejarse, se pretende todo lo contrario.
Score 5/10
TITULO: Juventud sin Juventud
ORIGINAL: Youth Without Youth
ESTRENO: sin fecha en Argentina
ORIGEN: USA, Alemania, Italia, Francia y Rumanía
AÑO: 2007
DURACION: 124 minutos
DIRECTOR: Francis Ford Coppola
REPARTO: Tim Roth (Dominic Matei), Alexandra Maria Lara (Veronica/Laura), Bruno Ganz (preofesor Stanciulescu), André Hennicke (Dr. Josef Rudolf), Marcel Iures (profesor Tucci), Alexandra Pirici, Adrian Pintea (Pandit), Florin Piersic Jr. (Dr. Gavrila)
GUION: Francis Ford Coppola; Basado en la novela de Mircea Eliade
MUSICA: Osvaldo Golijov
FOTOGRAFIA: Mihai Malaimare Jr.
WEB OFICIAL: http://www.ywyfilm.com/
MANCHAS DEL UNIVERSO
Hace falta tener la amplitud óptica de un poeta para imaginar la muerte de un planeta. Es necesario ser un enamorado de la magia (ci-fi) para proyectar un “agujero negro”. Todo esto y mucho más, fue John Archibald Wheeler, quien este domingo, a los 96 años, acaba de abandonar el universo.
Con su teoría no sólo ensanchó los límites de la física, sino también los de la ciencia ficción. La imagen astronómica de un orificio ciego en el tejido de la galaxia, es como un tumor que de a poco, va absorbiendo al organismo. Qué sería de Frederik Pohl, Charles Sheffield, Gregory Benford, Kim Stanley Robinson, Asimov o el mismísimo Dark Vader sin esas brechas temporales que pueden matar o redimir al navegante.
Convengamos que Wheeler no era un etiqueta más en la lista de apellidos. El hombre trabajó con Albert Einstein y Niels Bohr, tuvo gran influencia en el desarrollo de la teoría de la relatividad general. En 1939 elaboró junto con Bohr un modelo para explicar la fisión nuclear. Aunque la historia lo va a recordar porque en el año 1976 caratuló lo innombrable.
Para personas con visión a corto plazo, vale precisar que un agujero negro se forma cuando una estrella grande, vieja y sin brillo, agotados todos sus recursos energéticos, se viene a pique. Incapaz de soportar el enorme peso del gas que la constituye, la región central de la estrella se derrumba y en un toque se forma un núcleo atómico enorme, con un radio de varios kilómetros. Este proceso, similar al de una explosión termonuclear, libera una guasa cantidad de energía y el brillo de la estrella moribunda aumenta billones de veces, hasta superar el de toda la galaxia. Sí, así agoniza una estrella. Qué cosa, no.
SORPRESA SIN SENTIMIENTOS
Quien puede negar que los dramas victorianos se convirtieron en una moda. Lo que no se llega a explicar con claridad es, si se trata de una demanda de consumo, una fascinación por esos trajes fastuosos, o la búsqueda de un retrato convincente. A esa larga lista de estrenos mundiales se suma The other Boleyn girl, un filme ambientado en la corte del rey Enrique VIII de Inglaterra.
Si hubiera que catalogar a Justin Chadwick, uno de esos directores que filman series anónimas, se diría que posee un talento embrionario. Porque es uno de los pocos -sino el único- que alcanza el punto justo de aburrimiento sin fastidiar a nadie. Es decir, uno puede contemplar en forma pasiva la pantalla, sin que la escena provoque el agotamiento definitivo ni tampoco la esperanza de que vaya a mejorar. Y el filme transcurre como el paisaje que se mira desde una ventanilla, sin que se pueda hacer nada para evitarlo. Porque en definitiva, se sabe que en algún momento va a terminar.
El problema de la película está en los cimientos. Mucho de lo que se intenta decir, enseñar o explicar, ya fue contado y no sólo en términos de cantidad sino también de calidad. Pero Justin es uno de esos tipos tenaces y no quiere fallarle al grupete de actores que tiene bajo su mirada. Como para que se luzcan como corresponde, en algunas escenas manda callar a los extras y a sus cinco figuritas difíciles, les entrega parlamentos kilométricos que no saben como enunciar. Pero él supone que con juntar las cejas y poner voz de serio el objetivo ha sido cumplido. Desgraciadamente, para exponer la solemnidad en cine se requieren protocolos menos formales y más efectivos.
De qué va. La familia Bolena pertenece a una clase aristocrática de segundo orden. Para obtener los favores de la corte, invitan al rey a su castillo. La intención es usar a Ana, su hija soltera, para que seduzca al monarca.
Al hueso. Si algún seguidor de la serie The Tudors, que acaba de estrenar la segunda temporada, aborda The other Boleyn girl, descubrirá que las dos hablan sobre lo mismo. Aunque el enfoque que brindan es diametralmente opuesto. Mientras la serie consigue un retrato de época equilibrado, donde el peso de los acontecimientos está balanceado con la acción y el carácter de los personajes, en el filme, todo es muy liviano y esa falta de rigor le pasa la boleta. Ninguno de los intérpretes está convencido de su papel y lo que es mucho peor, que debe hacer con él. Por eso, a las expresiones les sobran muecas y en algunos casos, a la actuación le falta calidez. Desde un rey sin voltaje como Eric Bana, una muy bella Scarlett Johansson, portadora de un rostro en blanco y una Natalie Portman que lucha por sacar adelante el relato, pero que se da cuenta que no vale la pena y se entrega a la modorra general.
En definitiva. A mitad de camino entre el drama pasional y el cuestionamiento moral de las ambiciones humanas, no llega a ser entretenida pero tampoco aburre. Ideal para ver en esos cines donde la gente va a comer pochoclos y habla con sus vecinos, en lugar de mirar la película.
Score: 4/10TITULO: Las hermanas Bolena
ORIGINAL: The other Boleyn girl
ESTRENO: 22 de mayo (en Argentina)
ORIGEN: Reino Unido y EE.UU.
AÑO: 2008
DURACION: 115 minutos
DIRECTOR: Justin Chadwick
REPARTO: Natalie Portman (Ana Bolena), Scarlett Johansson (María Bolena), Eric Bana (rey Enrique VIII), David Morrisey (duque de Norfolk), Kristin Scott Thomas (lady Isabel Bolena), Mark Rylance (Tomás Bolena), Jim Sturgess (Jorge Bolena), Ana Torrent (Catalina de Aragón), Juno Temple (Jane Parker), Benedict Cumberbatch (William Carey)
GUION: Peter Morgan; basado en la novela "La otra Bolena" de Philippa Gregory
MUSICA: Paul Cantelon
FOTOGRAFIA: Kieran McGuigan
WEB OFICIAL: www.lashermanasbolena.es
LA GRAN ESTAFA
Como un baúl de viajero que se abre a lo escondido, la historia guarda miles de memorias que nunca fueron reveladas. Algunos de estos incidentes, al ser tocados por la luz de la verdad relucen y otros, como ocurre con Die Fälscher (2007), prefieren seguir adormecidos en ese manto de sosiego que concede el tiempo.
El mérito de Die Fälscher (a.k.a Los falsificadores) es que si bien se desarrolla dentro de un campo de concentración, el foco no es la relación opresor-oprimido, las penurias del Holocausto, o la lucha por la libertad. Aunque ninguno de estos elementos están ausentes y son mostrados lateralmente, la narración se centraliza en el plano de la ética, que siempre deja abierto el ojal para la intriga. La pregunta que plantea es ¿serías capaz de hacer cualquier cosa con tal de salvar tu vida? Aunque el objetivo sea enriquecer al Tercer Reich. Para mantener este interrogante a flote, el filme muchas veces naufraga en un charco y en otras, sale airoso de un tsunami.
De qué va. Salomon Sorowitsch es un bohemio que siempre está dispuesto a invitar una nueva ronda de champagne. Para sostener esta vida de excesos, Solly se dedicada a falsificar billetes y documentos. Hasta que un buen día del año 1944, es apresado y enviado a una prisión.
Al hueso. El acontecimiento que ocupa a Die Fälscher tuvo lugar en el campo
Si hubiera que marcar un déficit, este sería la falta de brillo. Y no hablo en términos de iluminación, sino en el sentido de glamour, onda o como prefiera ser llamado. Todo es demasiado decoroso, no hay una historia de amor en juego, un proyecto de emancipación o la intención de embestir a un héroe. Se cuenta un hecho con exagerado realismo, dejando de lado el elemento crucial en el cine, la magia. Y eso es algo que se paga caro. Acaso la música de tango y algunos pechos erguidos pretendan domesticar esa sensualidad que se escapa en silencio, esperando otra oportunidad para enamorar.
En definitiva. No es la mejor película alemana de los últimos tiempos ni algo que motive el aplauso, pero vale la pena dedicarle un rato a la historia.
Score: 5/10
TITULO: Los falsificadores
ORIGINAL: Die Fälscher
ESTRENO: 15 de mayo (en Argentina)
ORIGEN: Alemania y Austria
AÑO: 2007
DURACION: 98 minutos
DIRECTOR: Stefan Ruzowitzky
REPARTO: Karl Markovics (Salomon Sorowitsch), August Diehl (Adolf Burger), Devid Striesow (Herzog), Martin Brambach (Holst), August Zirner (Dr. Klinger), Marie Bäumer (Aglaia), Dolores Chaplin (mujer pelirroja), Veit Stübner, Sebastian Urzendowsky (Kolya), Andreas Schmidt (Zilinsky), Tilo Prückner (Viktor Hahn)
GUION: Stefan Ruzowitzky; basado en el libro "The devil's workshop" de Adolf Burger
MUSICA: Marius Ruhland
FOTOGRAFIA: Benedict Neuenfels
WEB OFICIAL: www.diefaelscher.at