ABSTRACCIONES

Decir que un artista logró colgar una pieza en un museo es empezar a contar la historia por el final. La consagración es un proceso no siempre meritorio que puede demorar años, décadas y hasta siglos. En todo caso, el interrogante a develar no es quién llegó a la cúpula sino cómo. La contrariedad que gobierna al canon reside en su método de selección. Es el arte comercial el artefacto mejor ensamblado para prevalecer o por el contrario, el arte que no se presume como tal, es el vehículo indicado para aislarse del tiempo. Sin la solemnidad de estas palabras, un corto llamado Defaced intentará dar las respuestas a este enigma.



DEFACED from LORCANFINNEGAN on Vimeo.

Según los teóricos (que vayan pasando el yunque) la modernidad, a diferencia de períodos anteriores, coloca el sello de arte a cualquier imitación de lo abstracto. Esta facilidad para consagrar con la misma medalla a lo efímero y lo trascendente, no ha hecho más que profundizar la crisis de la valoración subjetiva. La pregunta, que como un eco sin oposición, recorre desde hace casi un siglo las bóvedas de los museos y las paredes de exhibición es ¿Dónde está el arte?

Buscando dar alguna explicación, el amigo Adorno (sírvalo con soda), planteó que la clave está en la autonomía de la obra de arte. Porque el artista es un sujeto social que crea un objeto social, que se relaciona en su propia autonomía, primero con sí mismo, y luego, vuelve a relacionarse con el sujeto, pero como un objeto o hecho estético y no como una mera reproductibilidad. ¿Quedó claro?

Unos años antes, Adolf Loos, un arquitecto austriaco nacionalizado checoslovaco, con sus ideas marcó la ruptura entre la concepción de la Secesión vienesa (también llamada Secessionsstil, o Sezessionsstil en Austria, 1897) y la vanguardia racionalista. Para el que cree que la vanguardia es un invento del presente, en el año 1903, el chango Loos decía “el espíritu moderno nos exige que el objeto de uso sea práctico. La belleza es perfección, por eso lo práctico, al no ser perfecto, no puede ser bello. Todo lo demás, todo lo que tiene una finalidad, debe excluirse del reino del arte”.


1 comentario:

Pablo Corletti dijo...

Todo es marketing. Depende del autobombo que se haga cada artista!
desde el 1500 que es así!
Saludos

Publicar un comentario

Donde mueren las palabras