CON EL LENTE TORCIDO

Forest Whitaker, Dennis Quaid y Matthew Fox (sí, el de Lost) Dentro del cine comercial, existe una regla no escrita que indica que, cuando el filme no tiene actores de fuste o cuando todos los rostros son conocidos, hay que desconfiar. Esta máxima de los extremos que al unirse componen un ouroboros, pone sobre el escenario a Vantage Point, un título sólo dispuesto a ofrecer acción, explosiones y un elenco de película.

Algo que sorprende y mucho, es que esta galería de personalidades se la hayan confiado a un director como Pete Travis que en su vida (y lo digo sin eufemismos ni retórica) había dirigido un filme. Su aporte al séptimo arte fueron dos o tres capítulos de series sin referencia. Pese a cargar con este historial tan magro, hay que reconocer que el hombre intentó fijar una línea de ruptura a un argumento muy débil. Y en parte lo logró. La primera media hora la trama logra atrapar. Cuando el período de complicidad que uno había establecido con Travis se diluye, porque no está dispuesto a tolerar las filtraciones del guión, toda el agua se va por la alcantarilla. Los exabruptos imperdonables se suceden: las situaciones más riesgosas se resuelven por obra y gracia del milagro, los buenos corren con ese plus de ventaja que los vuelve invulnerables y los malos deben andar con mucho cuidado. En fin, lo de siempre, puro humo de chimenea.

Y si se trata de seguir levantando la mano contra el director, aunque es poco decoroso golpear al caído, alguien tiene que pagar los platos rotos. Como primer medida, a Travis deberían impartirle un curso rápido de cómo filmar persecuciones. No es posible que todo se resuelva con pausa y corte. Si la acción se interrumpe en el momento en que el auto va a chocar contra un acoplado y después lo muestran dos metros más adelante con un raspón, el truco es obvio. Y si esto ocurre una vez, es como que casi no se descubre. Pero como los últimos 40 minutos son filmados sobre cuatro ruedas, con esta particular sistema de edición, la paciencia se agota.

De qué va. Después de varios años de combatir al terrorismo internacional, el presidente de los Estados Unidos emprende un viaje a España para celebrar una cumbre internacional por la paz. En medio de un alto operativo de seguridad, con francotiradores en las azotes y policías entre el público, alguien intentará asesinarlo.

Al hueso. Quizás el único mérito del filme sea haber copiado el estilo narrativo de Rashômon (195Dennis Quaid zamarrea a Eduardo Noriega0), donde diferentes personas participan de un mismo conflicto y la historia se cuenta desde la perspectiva de cada uno de estos. Aunque la intención no es contrastar la genialidad de Akira Kurosawa contra la voluntad del bueno de Travis, el error que comete este último es que no desarrollar los relatos por su trascendencia sino por la cantidad de pirotecnia que le permiten desplegar. Y en la mayoría de los casos, en lugar de mostrar una interpretación diferente sobre un mismo punto de vista, se limita a cambia la cámara de ubicación y contar la escena desde otro ángulo. Así, no mi hijito.

En definitiva. Para quien con pocas pretensiones y un buen balde de pochochos, pretenda pasar un rato divertido frente al televisor.
Score 4/10



TITULO: Puntos de vista
ORIGINAL: Vantage Point
ORIGEN: EE.UU
AÑO: 2008
DURACION: 90 minutos
DIRECTOR: Pete Travis
REPARTO: Dennis Quaid (Thomas Barnes), Matthew Fox (Kent Taylor), Forest Whitaker (Howard Lewis), Sigourney Weaver (Rex Brooks), William Hurt (presidente Ashton), Bruce McGill (Phil McCullough), Ayelet Zurer (Verónica), Edgar Ramirez (Javier), Eduardo Noriega (Enrique), Saïd Taghmaoui (Suarez), Zoe Saldana (Angie Jones), James LeGros (Ted Heinkin), Richard T. Jones (Holden)
MUSICA: Atli Örvarsson
FOTOGRAFIA: Amir Mokri
WEB OFICIAL: www.enelpuntodemiralapelicula.com
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que fuiste generoso por demás con el puntaje. ¿El mío? Menos cuatro. O como dice mi hermano: "cuatro patadas en el orto del director". Es una película berreta, que más que un thriller parece de otro género, de cine fantástico. ¿Cómo interpretar, sino, ese final en el que todos confluyen debajo de la autopista? ¿Cómo puede ser que la ambulancia recorrió miles de kilómetros y termina volcando casi a los piés de Whitaker, un dogor que encima estaba a pie? Y lo del ataque en la habitaciónn por un solo comando? Me sorprende que con un servicio secreto tan incompetente como el que muestra la película nadie haya logrado aún abatir a un presi. Siempre digo que una película es un universo cerrado y que por más que algo suene rídiculo lo que importa es que cierre dentro de la trama. En este caso hace agua por todos lados.
Galvao

Marcel Celmar dijo...

viste, parece de chiste, pero se la toman bien en serio. No se puede creer lo poco que aporta

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