MATAR LOS CIELOS

Don Friedrich Wilhelm Nietzsche fue uno de los intelectuales que más influyó en el dogma contemporáneo. Si bien abordó diferentes enfoques, el eje de su pensamiento lo constituyen: la voluntad de poder, el superhombre, la auto superación de la moral y el eterno retorno. Una de sus máximas más celebradas dice que “Dios ha muerto”, a través de la cual pretende desenmascarar los intereses que subyacen en la genealogía de los criterios morales. Porque pensar al ser desde la razón ha consistido históricamente en asumir a Dios como garante y fundamento del ser. Pero Dios [atentos con esto] no es más que un concepto creado por el hombre como reacción y defensa conceptual ante el imparable devenir de la vida, de la realidad y de la muerte.

Según Nietzsche, la muerte de Dios es, en realidad, la ruptura con el monoteísmo cristiano, para quienes sólo existe un Dios y una verdad única. Y la consecuencia de aquella muerte es el colapso de los valores vigentes de la sociedad occidental.

Si bien el tema es bastante más profundo de lo que aquí se presenta, los caminos de la simplicidad ofrecen diferentes atajos. Otra forma de entender esta metáfora es a través de un corto de ciencia ficción llamado Beauty is the Promise of Happiness, de Jon Yeo, del que seguramente el señor Friedrich se sentiría orgulloso si lo llegara a ver.






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