EN MEMORIA

una operación futurista a corazón abierto

Basándose en la figuración de que una persona es un inventario de experiencias y recuerdos, muchas películas --como es el caso de Chrysalis—sostienen que para transformar a un individuo basta con despintarle sus memorias. En todo este proceso, la función cerebral y las conexiones sinápticas que abastecen a las neuronas cumplen un papel fundamental. Pero lo que en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) se expresaba en términos románticos y en Memento (2000) era pura causalidad, en esta ocasión, el relato se vuelve una mediación teórica.

Y esa pulcra esterilidad que es el motor de Chrysalis se refleja en el tono aséptico de su ambientación, en las peleas mecánicas entre buenos y malos, un afiche con poco glamour, en la falta de pasiones humanas y en la escasez de expresiones. Si su director Julien Leclercq hubiera elegido como banda de sonido al grupo Kraftwerk, todo hubiera sido mucho más fácil de entender y tendría algún sentido, pero lamentablemente, no fue así.

Pese a todas estas marcas en su contra, este policial francés ambientado en un futuro viable, hace todo lo posible por continuar fiel a sus postulados. Así, lo que en un principio resulta una pedantería tecnológica, de a poco se convierte en un capricho estético que se sostiene más allá de la gloria o del fracaso. Precisamente, en esta obstinación de Julien Leclercq reside su gran mérito, respetar una idea de principio a fin, sin importar las consecuencias de la boletería.

De qué va. En el año 2025, un policía parisino se enfrenta a una organización que busca lucrar con los recuerdos de las personas. En esta batalla aparecerán enemigos inesperados y fortuitos aliados.

Al hueso. Cuando se realiza un filme futurista como Chrysalis, se corre el riesgo de que la una máquina que remueve los recuerdosciencia se devore a la ficción y en lugar de una reflexión sobre el poder de la reminiscencia termine siendo un documental sobre la memoria. Para escapar de ese encasillamiento, su realizador, en lugar de domesticar a los personajes prefirió recurrir a la técnica. Y en el set de filmación puso varias cámaras aéreas que logran tomas de gran interés artístico pero con poco valor sentimental. Lo que demuestra que para lograr el asombro, el cine necesita recurrir a las exageraciones.

Detrás de toda esa ola de insensibilidad, se esconde una historia interesante, que por momentos logra que la espalda del espectador se despegue de la butaca, pero es apenas una insinuación de lo que podría haber sucedido. No es aburrida ni carece de presupuesto. Simplemente, la inexperiencia de Leclercq para tratar ciertos tópicos, haya grabado un arancel demasiado elevado para su debut.


En definitiva. Un relato interesante, muy bien ambientado, con interesantes efectos, pero con actuaciones poco convincentes y un guión que privilegia el rigor antes que el exceso.
Score 6/10

TITULO: Chrysalis afiche de Chrysalis
ESTRENO: sin fecha en la Argentina
ORIGEN: Francia
AÑO: 2007
DURACION: 94 minutos
DIRECTOR: Julien Leclercq
REPARTO: Albert Dupontel (David Hoffmann), Marie Guillard (Marie Becker), Marthe Keller (doctora Brügen), Mélanie Thierry (Manon Brügen), Estelle Lefébure (Clara), Claude Perron (Miller), Smadi Wolfman (Sarah), Patrick Bauchau (Charles Becker), Guy Lecluyse (Kovacs), Francis Renaud (Yuri), Manon Chevallier (Clémence), Andy King (Gianni) GUION: Julien Leclercq y Franck Philippon; con la colaboración de Nicolas Peufaillit y Aude Py
MUSICA: François Roy y Jean-Jacques Hertz
FOTOGRAFIA: Thomas Hardmeier
MONTAJE: Thierry Hoss
SITIO OFICIAL

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