LA NAVE DE LOS LOCOS

La demencia entendida como una desviación de las normas sociales, no encontró jamás un fundamento científicos que la explique. Durante la Edad Media, la teoría pasó de una perspectiva monacal, que la vinculó con un hechizo o una posesión diabólica, a un enfoque más técnico en donde consideraba que el afectado podría tener una piedra en su cabeza. Desde el principio de los tiempos la locura transmite miedo y la prevención más efectiva que se encontró fue el encierro. Con la llegada del Renacimiento se acabaron los exorcismos y las trepanaciones de cráneos. La solución más práctica para erradicarla fue la llamada nave de los locos, donde los malsanos eran librados a su suerte en un barco sin timón.

Esta idea descabellada surgió a partir de una obra satírica y moralista publicada en Basilea, en 1494, por el teólogo y jurista Sebastian Brant. Su título original en alemán era Das Ilustración original que aparece en Das NarrenschiffNarrenschiff y su traducción al latín fue Stultifera Navis; expresión que terminó por castellanizarse como La nave de los locos. Esta odisea inspirada en el viaje de los Argonautas, es un largo poema compuesto por 2079 octosílabos pareados, en donde se describe el periplo de 111 personajes de diferente extracción social -cada uno de los cuales encarna un vicio humano- hacia el país de la Locagonia (locura).

Esta parábola de una sociedad que perdió las amarras y se embarcó en busca de la razón, tuvo gran repercusión en el siglo XV. Los escritos de Brant sirvieron de inspiración a pintores como Pieter Brueghel,
Hyeronimus Van Aeken (mejor conocido como el Bosco) y Alberto Durero. Incluso, fue la pieza que hizo mover los pensamientos de Erasmo de Roterdam para componer el Elogio de la locura y sus Adagios.

En uno de los
capítulos del ensayo Historia de la locura, Michael Foucault sostieuna nave de los locos más modernane que el Narrenschiff podría tener una existencia verídica, como un bajel que cruzaba los ríos de Renania y los canales flamencos con su cargamento de insensatos, despojando a las ciudades de la enorme carga que éstos suponían. Así, el filósofo francés considera que: “Hacia el otro mundo es adonde parte el loco en su loca barquilla; es del otro mundo de donde viene cuando desembarca. La navegación del loco es, a la vez, distribución rigurosa y tránsito absoluto”.

Para los ocupantes de la Stultifera Navis que gastan sus horas en una prisión sin itinerario. Y aunque nunca pidieron subirse, ya no tendrán forma de abandonarla.

3 comentarios:

C.E dijo...

Buen tema, pero: ¿seguro no encontró nunca explicación científica? Estoy segura de que los neurólogos, psiquiatras y psicoanalistas no estarían tan de acuerdo. Ahora, si el psicoanálisis es una ciencia o no, es otro cantar.
Saludos Criticón

Anónimo dijo...

muy interesante
saludos

Anónimo dijo...

Pero tiene razón en que la solución fue y sigue siendo el encierro, las paredes y las cadenas. Hoy la ciencia permite unas cadenas sutiles e invisibles, pero casi tan efectivas como las de metal: me refiero a los fármacos.

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