ORGULLO NACIONAL

El Zorzal, fileteado

Carlos Gardel, fallecido hace 73 años en un accidente aéreo en Medellín, Colombia, fue un cantante y compositor naturalizado argentino, considerado como el tanguero más representativo de la milonga porteña. Hasta estas líneas, todas las versiones parecen coincidir. Pero si uno empieza a indagar en su biografía, encontrará que dos naciones vecinas se arrogan el origen del mito. Los uruguayos afirman que nació en Tacuarembó (390 Km al norte de Montevideo), mientras que galos y argentinos sostienen que es oriundo de la ciudad francesa de Toulouse y que su verdadero nombre es Charles Romuald Gardes. ¿Puede haber dos razones para una sola verdad?

La justicia dirá: “A confesión de partes, relevo de pruebas”. Así que en ambas orillas agitaron el papeleo burocrático como lanzas de campaña. En el testamento que el “Morocho del Abasto” realizó en 1933, dice haber nacido en Toulouse y ser hijo de Berta Gardes, una planchadora que llegó al país a los 25 años. Sin embargo, investigadores uruguayos sostienen que Gardel fue hijo de Carlos Escayola, un terrateniente de ese país, quien en realidad, entregó el niño a Berta, una mesera sentimental, para su crianza.

Más allá de estas disputas que no lograron aportar ningún elemento decoroso, para estas tierras la figura de Gardel está asociada a la palabra tangorioplatenses el tema pasó a ser
cuestión de estado. Así, para demostrar cuánto se lo aprecia, en Uruguay se fijó la fecha de su muerte como el “día del cantor” y se imprimieron sellos postales celebrando su lugar de su nacimiento. En la argentina, donde a Carlos Gardel se lo considera el emblema de la música porteña, no fue hasta 2006 que el gobierno decretó que la tumba del Zorzal, junto con la de su madre, alojados en el cementerio de la Chacarita, sea considerado un sepulcro histórico.

Tres verdades tres. Primer dato axiomático: Gardel no nació en la Argentina. Segundo: que la tal Berta desempeñó el papel de madre. Tercer dato consensuado: que Gardel era un ídolo indiscutido. ¿Se necesita algo más?
El resto, es un mito que escapa a cualquier exactitud. Y antes de pelear por algo que no tiene reparación, recordar aquel fraseo del “El Jilguero de Balvanera” cuando trina: Por una cabeza de un noble potrillo/que justo en la raya afloja al llegar/y que al regresar parece decir: No olvides, hermano, vos sabés que no hay que jugar...

3 comentarios:

Rapote dijo...

¡Carlos Gardel!
Por tu gloria y por tu nombre
lloraron hasta los hombres
que lloran solo una vez.

Y si, cada día canta mejor...
;) Rapote

Tashano dijo...

Me ha gustado leer este post..yo tengo 53 años y desde que soy pequeña oí en mi casa, el día que murió Carlos Gardel, mi abuela una real hembra se vistió de luto por la muerte de " Carlitos" como ella le llamaba.
No recuerdo una reunión en la casa de los abuelos sin las canciones de Gardel.
Y en especial una que mi abuela tatareaba constantemente...."La guitarra en el ropero
todavía esta colgada;
nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar...
Y la lampara del cuarto
también tu ausencia ha sentido
porque su luz no ha querido
mi noche triste alumbrar.".
Un dulce beso desde España

marcelo bellucci dijo...

Es muy bonito lo que contás.
Gracias!!

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